Santo Tomás de Aquino aborda la cristología en la Suma Teológica después de exponer la doctrina sobre Dios y sobre las criaturas. Se centra la atención en la figura del Salvador, en la unión hipostática, en la persona del Verbo y en los principales rasgos de su naturaleza humana. Se estudian también las consecuencias de esta unión, en concreto las referentes a Cristo, a su ser, a su querer y obrar y su relación con el Padre. Después se explican las consecuencias para la salvación, es decir, todos los misterios de la vida de Cristo desde su nacimiento a la pasión y muerte y desde la resurrección a la parusía.
Se trata de una sistematización en donde se expone todo lo que entonces se podía decir sobre Cristo, de manera rigurosa a la luz de la fe. Los recursos utilizados por Santo Tomás son la argumentación racional con la técnica de la quaestio con el fin de ofrecer una exposición científica de la teología y poder entender las causas últimas, con lo que a la razón se le deja mucho espacio. Se encuentran partes en las que todo está basado en la revelación pero hay otras en las que la argumentación es más de tipo racional con hipótesis y razonamientos.
Algunos temas cristológicos tratados en la Summa son la gracia de la unión por la que la humanidad de Jesús fue asumida por la persona del Verbo, la doctrina sobre el conocimiento humano experimental de Cristo, la actividad meritoria de Cristo o los misterios de la vida de Jesús. En estos últimos no realiza una profundización especulativa sobre ellos sino que hace una lectura teológica de la vida histórica de Jesucristo y permite enlazar la teología con la historia y con la liturgia. Es una exposición del desarrollo temporal de la existencia de Jesucristo.
Aunque Santo Tomás utiliza el razonamiento especulativo para su exposición, este tiene lugar respetando el dato revelado; se constata que el sentido de la tradición y las soluciones que ofrece a las cuestiones que plantea son muy ricas y denotan un gran equilibrio en su planteamiento. Hay que tener en cuenta que esta cristología se escribe en la Edad Media y tiene una serie de carencias típicas de su tiempo pero no deja de ser una referencia para la teología y la cristología.
Se incluye el enlace a la IIIª Pars de la Summa Theologiae, donde se encuentra la exposición de la cristología de Santo Tomás.