domingo, 28 de diciembre de 2025

LA CRISTOLOGÍA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO (S. XIII)

 


Santo Tomás de Aquino aborda la cristología en la Suma Teológica después de exponer la doctrina sobre Dios y sobre las criaturas. Se centra la atención en la figura del Salvador, en la unión hipostática, en la persona del Verbo y en los principales rasgos de su naturaleza humana. Se estudian también las consecuencias de esta unión, en concreto las referentes a Cristo, a su ser, a su querer y obrar y su relación con el Padre. Después se explican las consecuencias para la salvación, es decir, todos los misterios de la vida de Cristo desde su nacimiento a la pasión y muerte y desde la resurrección a la parusía.

Se trata de una sistematización en donde se expone todo lo que entonces se podía decir sobre Cristo, de manera rigurosa a la luz de la fe. Los recursos utilizados por Santo Tomás son la argumentación racional con la técnica de la quaestio con el fin de ofrecer una exposición científica de la teología y poder entender las causas últimas, con lo que a la razón se le deja mucho espacio. Se encuentran partes en las que todo está basado en la revelación pero hay otras en las que la argumentación es más de tipo racional con hipótesis y razonamientos.

Algunos temas cristológicos tratados en la Summa son la gracia de la unión por la que la humanidad de Jesús fue asumida por la persona del Verbo, la doctrina sobre el conocimiento humano experimental de Cristo, la actividad meritoria de Cristo o los misterios de la vida de Jesús. En estos últimos no realiza una profundización especulativa sobre ellos sino que hace una lectura teológica de la vida histórica de Jesucristo y permite enlazar la teología con la historia y con la liturgia. Es una exposición del desarrollo temporal de la existencia de Jesucristo.

Aunque Santo Tomás utiliza el razonamiento especulativo para su exposición, este tiene lugar respetando el dato revelado; se constata que el sentido de la tradición y las soluciones que ofrece a las cuestiones que plantea son muy ricas y denotan un gran equilibrio en su planteamiento. Hay que tener en cuenta que esta cristología se escribe en la Edad Media y tiene una serie de carencias típicas de su tiempo pero no deja de ser una referencia para la teología y la cristología.

Se incluye el enlace a la IIIª Pars de la Summa Theologiae, donde se encuentra la exposición de la cristología de Santo Tomás.  

domingo, 21 de diciembre de 2025

PREFIGURACIÓN DE LA IGLESIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

 


La realidad de la Iglesia como Comunidad de creyentes en Cristo precede a la reflexión teológica que se ha realizado sobre ella misma posteriormente. La iglesia primitiva ofrecía a sus miembros una imagen determinada antes de que pudiera quedar reflejada en los escritos del Nuevo Testamento, junto a los testimonios de su existencia, comprensión y las expresiones de una reflexión creyente que, posteriormente, nos han permitido trazar una imagen de la Iglesia de aquellos días y que es la que encontramos en tratados y estudios de distintos tipos.

¿Cómo se entendía la iglesia a sí misma en aquellos momentos en que surgió? Es indudable que la iglesia de Cristo es una realidad del Nuevo Testamento. La entrada del Mesías en la historia de la salvación presupone la realización del misterio del Verbo hecho carne y de su misión salvadora en el mundo junto con la efusión del Espíritu Santo. 

Pero la revelación del misterio cristiano se ha realizado en el curso de la historia de la salvación con lo que podemos decir que la Iglesia de Cristo ha sido prefigurada y preparada en la existencia del pueblo de Israel; entonces, antes de entrar a analizar los escritos del Nuevo Testamento vamos a ver los del Antiguo Testamento para señalar los puntos de la prefiguración de la Iglesia que en él se contienen.

Los primeros cristianos se consideraron descendientes de Abraham y de los patriarcas, herederos de la alianza con el pueblo elegido. Sin embargo, la Iglesia nace del eterno designio de Dios y hunde sus raíces más allá del pueblo elegido. En la Constitución Dogmática Lumen Gentium se dice que la Iglesia no ocupa un espacio más o menos extenso en la historia de la humanidad sino que la abarca en su totalidad, desde Adán hasta el último elegido. La iglesia es la humanidad llamada a una especial comunión con Dios mediante una misteriosa participación en su vida divina en el seno de la Trinidad (Lumen Gentium, 1). 


Dios ha realizado unos gestos extraordinarios entre los que podemos destacar tres: el pacto inicial con Adán y Eva, la alianza con Israel y el nuevo pacto con el nuevo pueblo de Dios. Este último pacto no cancela los dos primeros sino que los presupone, los ratifica y completa. Y los dos primeros prefiguran y preparan el tercero,  la voluntad de Dios de hacer a la humanidad partícipe de su propia existencia. El hecho de que haya varios pactos fue necesario a causa de la desobediencia de Adán y Eva y de la infidelidad de Israel. 

En las próximas entradas dedicaremos un espacio a los dos primeros pactos para poder entenderlos mejor y llegar a una mayor comprensión de la Iglesia en los momentos en que surgió.