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lunes, 27 de abril de 2026

PREFIGURACIÓN DE LA IGLESIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO: LA CREACIÓN

 


En esta entrada anterior tratamos el tema de los pactos, una serie de gestos extraordinarios que Dios ha realizado para el nacimiento de su Iglesia, que hunde sus raíces más allá del Pueblo elegido. 

El primero de ellos es la creación. En el número 2 de la Constitución dogmática Lumen Gentium, sobre la Iglesia, se dice que "el Padre Eterno, por una disposición libérrima y arcana de su sabiduría y bondad, creó todo el universo, decretó elevar a los hombres a participar de la vida divina, y como ellos hubieran pecado en Adán, no los abandonó, antes bien les dispensó siempre los auxilios para la salvación, en atención a Cristo Redentor, que es la imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura (Col 1,15). A todos los elegidos, el Padre, antes de todos los siglos, los conoció de antemano y los predestinó a ser conformes con la imagen de su Hijo, para que éste sea el primogénito entre muchos hermanos (Rm 8,29). Y estableció convocar a quienes creen en Cristo en la santa Iglesia, que ya fue prefigurada desde el origen del mundo, preparada admirablemente en la historia del pueblo de Israel y en la Antigua Alianza constituida en los tiempos definitivos, manifestada por la efusión del Espíritu y que se consumará gloriosamente al final de los tiempos. Entonces, como se lee en los Santos Padres, todos los justos desde Adán, desde el justo Abel hasta el último elegido, serán congregados en una Iglesia universal en la casa del Padre".

En este texto se explica cómo hay un pacto inicial entre Dios y la humanidad, pacto que es roto por el pecado de Adán. Posteriormente se dice que Dios no abandonó a la humanidad sino que la predestinó a ser conforme a la imagen de su Hijo y preparó la Iglesia en el Pueblo de Israel y la Antigua Alianza. Estos son los otros pactos o gestos de Dios, que completan el pacto de la creación, no lo anulan.

La participación en la vida divina no fue una imposición para la persona, sino que se da un acuerdo aceptado libremente: Adán y Eva debían abstenerse de comer del fruto prohibido (Gn 2, 15-16). El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y ha sido hecho libre y libremente acepta este acuerdo. Pero Adán y Eva no cumplieron su parte del pacto y tuvieron que alejarse del Edén perdiendo para ellos y para sus descendientes la comunión con Dios y el don de la inmortalidad. 

En estos gestos de Dios con la humanidad se ve cómo Él quiere hacerla partícipe de su vida divina. Ante la desobediencia de Adán, Dios presenta otro pacto (en este caso al pueblo de Israel), al que el pueblo elegido responderá con infidelidad. Continuaremos tratando este tema.

Añado unas preguntas de reflexión y comentario a este pacto primero. 

- Teniendo en cuenta el número 2 de Lumen Gentium, explica con tus palabras cuál era el plan de Dios con respecto a la humanidad.

- ¿Qué consecuencias tiene considerar la Iglesia como designio de Dios y no solo una institución humana?

- ¿De qué manera une este número el Antiguo y el Nuevo Testamento?

Relaciona este número de Lumen Gentium con la misión evangelizadora de la Iglesia. 

Incluye, a modo de comentario, qué te aporta a ti personalmente esta visión de la Iglesia que ofrece LG 2, en la forma en que entiendes y vives la fe y tu manera de considerar a la Iglesia como institución.

domingo, 21 de diciembre de 2025

PREFIGURACIÓN DE LA IGLESIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

 


La realidad de la Iglesia como Comunidad de creyentes en Cristo precede a la reflexión teológica que se ha realizado sobre ella misma posteriormente. La iglesia primitiva ofrecía a sus miembros una imagen determinada antes de que pudiera quedar reflejada en los escritos del Nuevo Testamento, junto a los testimonios de su existencia, comprensión y las expresiones de una reflexión creyente que, posteriormente, nos han permitido trazar una imagen de la Iglesia de aquellos días y que es la que encontramos en tratados y estudios de distintos tipos.

¿Cómo se entendía la iglesia a sí misma en aquellos momentos en que surgió? Es indudable que la iglesia de Cristo es una realidad del Nuevo Testamento. La entrada del Mesías en la historia de la salvación presupone la realización del misterio del Verbo hecho carne y de su misión salvadora en el mundo junto con la efusión del Espíritu Santo. 

Pero la revelación del misterio cristiano se ha realizado en el curso de la historia de la salvación con lo que podemos decir que la Iglesia de Cristo ha sido prefigurada y preparada en la existencia del pueblo de Israel; entonces, antes de entrar a analizar los escritos del Nuevo Testamento vamos a ver los del Antiguo Testamento para señalar los puntos de la prefiguración de la Iglesia que en él se contienen.

Los primeros cristianos se consideraron descendientes de Abraham y de los patriarcas, herederos de la alianza con el pueblo elegido. Sin embargo, la Iglesia nace del eterno designio de Dios y hunde sus raíces más allá del pueblo elegido. En la Constitución Dogmática Lumen Gentium se dice que la Iglesia no ocupa un espacio más o menos extenso en la historia de la humanidad sino que la abarca en su totalidad, desde Adán hasta el último elegido. La iglesia es la humanidad llamada a una especial comunión con Dios mediante una misteriosa participación en su vida divina en el seno de la Trinidad (Lumen Gentium, 1). 


Dios ha realizado unos gestos extraordinarios entre los que podemos destacar tres: el pacto inicial con Adán y Eva, la alianza con Israel y el nuevo pacto con el nuevo pueblo de Dios. Este último pacto no cancela los dos primeros sino que los presupone, los ratifica y completa. Y los dos primeros prefiguran y preparan el tercero,  la voluntad de Dios de hacer a la humanidad partícipe de su propia existencia. El hecho de que haya varios pactos fue necesario a causa de la desobediencia de Adán y Eva y de la infidelidad de Israel. 

En las próximas entradas dedicaremos un espacio a los dos primeros pactos para poder entenderlos mejor y llegar a una mayor comprensión de la Iglesia en los momentos en que surgió. 

domingo, 5 de octubre de 2025

CONCLUSIONES SOBRE EL ORIGEN Y FUNDAMENTO DE LA IGLESIA


A lo largo de varias entradas se ha expuesto el tema del origen y fundamento de la Iglesia. 



Según lo expuesto, se puede hablar de una fundación gradual y de un proceso que nace de la dinámica de la historia de la salvación; una fundación que se encontraba prefigurada en la creación, preparada en la historia de la Antigua Alianza, instituida por las obras del Jesús histórico, culminada en la cruz y resurrección y establecida definitivamente con el envío del Espíritu Santo.

Dentro de todos estos hechos, la cruz y la resurrección de Jesús son el fundamento de la Iglesia porque la muerte de Jesús inaugura la Nueva Alianza, sellada con su sangre y la Pascua reúne a los discípulos, que se hallaban dispersos y atemorizados y los transforma en testigos, enviados a proclamar la buena noticia a todos los pueblos.

La Fundación de la Iglesia se consuma el día de Pentecostés cuando los discípulos se encontraban reunidos con las puertas cerradas por miedo a los judíos y recibieron el Espíritu Santo que es principio vital de la Iglesia.

domingo, 28 de septiembre de 2025

EL ESPIRÍTU SANTO, COFUNDADOR DE LA IGLESIA

 


Llegamos a la última entrada de esta serie que hemos denominado "origen y fundamento de la Iglesia". Para que todo lo comentado en estas entradas sobre el origen y fundamento de la Iglesia sea realidad es necesario el don del Espíritu. Hay algunos autores que lo llaman el "cofundador de la Iglesia" porque ha actuado de una manera particular en la humanidad y en la vida de Jesús.

El relato de Pentecostés narra como el Espíritu prometido se derrama sobre los Apóstoles y también San Pablo explicará que la relación entre Cristo y El Espíritu hace posible la resurrección y la experiencia de la presencia vital del resucitado.

Con el don del Espíritu se realiza plenamente la revelación de Jesucristo, que pertenece a la Iglesia como el lugar de su eficacia y actualización; la fe cristiana ha destacado siempre una relación fundamental entre el Espíritu Santo y la Iglesia.

En la comunidad cristiana primitiva conducida por el Espíritu se realiza el paso decisivo del pueblo escogido a los paganos. Lo que anima a los apóstoles a dirigirse a los paganos es que la fe exige ser proclamada, la fe fundada en la salvación de Jesús relativizando las instituciones de Israel.

El rechazo de Jesús por los sectores del judaísmo contribuirá a la entrada de los paganos sin someterlos a una iniciación propia del mundo hebreo. Esta decisión se tomó en el Concilio de Jerusalén y conducirá a una Iglesia constituida por cristianos procedentes del paganismo con la ruptura entre el verdadero Israel y el judaísmo.

jueves, 11 de septiembre de 2025

ORIGEN Y FUNDAMENTO DE LA IGLESIA V: LA RESURRECCIÓN DE JESÚS

 


Tal y como estamos viendo en estas entradas, toda la vida de Jesús constituye un proceso histórico que conduce al nacimiento de la Iglesia: El Reino de Dios que es proclamado por Jesucristo, la comunidad de discípulos convocada por él, la institución de los Doce y la última cena fueron elementos determinantes en este proceso que culminó con los acontecimientos de su muerte, resurrección y posteriormente Pentecostés.

Sin embargo, solo se puede hablar de la Iglesia en plenitud después de la muerte de Jesucristo, cuando el grupo de sus discípulos se reúne de nuevo para constituir lo que sería la comunidad cristiana. Es en este momento cuando Jesús se manifiesta como Mesías y Señor y es reconocido como tal por los discípulos, cuando se puede hablar de fe cristiana. Aquí es donde se da el paso del Jesús que predica y proclama el Reino al Jesús que es predicado y anunciado por otros.

Con la experiencia de la resurrección cambia la actitud en los Doce; se convierten en testigos de la resurrección no solo con sus palabras sino también con su vida, porque se han encontrado con el resucitado. Es aquí de donde brota la misión que se les confía de bautizar y hacer discípulos y la dimensión eclesial del anuncio de la resurrección.

Es a partir de la resurrección cuando se reconstruye el grupo de los Doce y comienza la manifestación histórica de la Iglesia. La resurrección es, por tanto, fundamento de la Iglesia porque se hace realidad la fe cristiana, la fe en Jesús como Cristo y señor.

sábado, 2 de agosto de 2025

ORIGEN Y FUNDAMENTO DE LA IGLESIA IV: LA ÚLTIMA CENA

 


La última cena se considera una etapa muy importante dentro del proceso de constitución de la Iglesia puesto que hay una estrecha relación entre la Iglesia y la cena del Señor, celebrada por las primeras comunidades cristianas según el mandato del propio Jesús. Por ello, hay algunos autores que consideran la última cena como un verdadero acto fundacional de la Iglesia.

La última cena no se puede considerar una comida en el sentido amplio del término; según el testimonio de San Pablo en 1 Cor 11,28, insiste sobre la necesidad de examinarse antes de participar en la cena, para poder comer dignamente el cuerpo y la sangre del Señor.

Hay cuatro relatos de la cena en el Nuevo Testamento: en Mateo 26, Marcos 14, Lucas 22 y Primera Carta a los Corintios 11. Todos ellos coinciden en lo esencial, lo que corrobora el sentido de la última cena del Señor.

En la cena Jesús relaciona sus palabras y sus gestos con su propia persona, que se encuentra ante su muerte inminente; identifica el pan y el vino con su cuerpo y su sangre y de esta forma vincula la cena con su muerte interpretándola como sacrificio por muchos y como comunión con él, una comunión que supone la participación en su vida.



Las palabras y los gestos realizan simbólicamente su propia muerte y el establecimiento de la Nueva Alianza. La alianza del Sinaí se pactó entre Dios y su pueblo mediante un sacrificio y el sacrificio de Jesús se ofrece como mediación en el momento del nuevo pacto entre Dios y los hombres. La celebración de la Pascua judía era la renovación de la alianza primitiva, que en la última cena queda sustituida por la Nueva Alianza. A diferencia de la antigua, esta Nueva Alianza representa un tipo de relación con Dios no basado en una ley externa sino fundado en el corazón. Por tanto, el antiguo pacto y su sustitución por otro es algo nuevo no solo en el tiempo sino también en el contenido.

La cena de Jesús celebra la liberación y la alianza pasadas y hace presente la salvación realizada en su propia vida y muerte y apunta hacia el acontecimiento de la llegada del Reino de Dios; da origen a un nuevo pueblo capaz de pactar con Dios de un modo nuevo. Jesús ha pensado en una comunidad de creyentes unidos a él más allá de su muerte, ha querido llamar a la comunión con él y hace a sus discípulos partícipes de la salvación.

Los discípulos representan a la comunidad que entrará en el Reino de Dios, que surge gracias a la entrega que Jesús hace de sí mismo. Por tanto sus discípulos son aquellos que están dispuestos a participar de su destino y a continuar su misión después de su muerte, anunciando la buena noticia del Reino y sirviendo a los hermanos con una disposición y entrega totales.

jueves, 10 de julio de 2025

LOS ÚLTIMOS AÑOS DE SAN PABLO


Para entender mejor la trayectoria de San Pablo, te recomiendo que leas esta

introducción al Apóstol

un artículo sobre sus primeros años

sobre sus viajes y esta otra entrada sobre sus tres viajes apostólicos 

Los últimos años de San Pablo transcurrieron llenos de vicisitudes. En Jerusalén es encarcelado y un sobrino suyo le avisa de que hay una conspiración para asesinarle. ESto se encuentra narrado en Hch 23, 13-22. 

Pablo es mantenido en prisión durante dos años. Hacia el año 60 se produce un cambio de procurador que reanuda el proceso al que habían sometido al Apóstol de los gentiles, pero Pablo apela al César como ciudadano romano, por lo que es enviado a Roma (Hch 25,13-26, 32).

Durante este viaje se producen muchos sucesos, entre ellos un naufragio. Finalmente llegan a Roma en donde Pablo pasa otros dos años en una especie de arresto domiciliario.

En sus últimos años solo cabe hacer conjeturas. Una posibilidad es que fuera puesto en libertad y llegara al Mediterráneo, donde no llegó a crear comunidades que destacaran especialmente.

En el año 64 tuvo lugar el incendio de Roma y la persecución hacia los cristianos. En estos hechos fue probablemente decapitado hacia el año 67.

EL DESARROLLO DE LA JERARQUÍA EN LOS TRES PRIMEROS SIGLOS

 

Al principio, el presidente de la asamblea era un miembro autorizado de la comunidad pero su función se fue especializando en la del epískopos a modo de figura encargada y vigilante general de la vida de la comunidad en todas sus manifestaciones. Esta figura emerge en el siglo II de entre el grupo de los presbíteroi, es decir, del colegio de los ancianos de la comunidad, pero su establecimiento no estuvo carente de conflictos con otras figuras que había. El paso de una misión itinerante a la constitución de comunidades sedentarias tuvo que producir muchas modificaciones a la hora de la organización y gobierno de las comunidades por lo que surgirán nuevas figuras con diversas funciones.

Las funciones del obispo Cristiano van quedando delineadas y perfiladas a través de la figura y las funciones del sacerdote hebraico, es decir, se lleva a cabo una transposición de los modelos del sacerdocio que hay en el Antiguo Testamento, entre aquellos que encuentran acogida en el ámbito cristiano. Un resultado importante de esta transposición es el proceso de clericalización, que hace cada vez más profunda la división entre sacerdotes y laicos, aquellos miembros del pueblo cristiano que han recibido solo el bautismo.

Los diáconos serán los encargados de la custodia de los bienes de la Iglesia y su administración para atender a las necesidades de los pobres, las viudas y los huérfanos. Con el tiempo se atribuyen igualmente funciones a mujeres para el servicio de la comunidad: las viudas y las diaconisas.

A medida que las comunidades van creciendo, sobre todo en las ciudades, se van enriqueciendo y haciéndose más poderosas. La función de obispo empezó a ser deseada y se desataba la competencia para ser investido como autoridad; se convirtió en fuente de enfrentamientos y conflictos. Contra estas rivalidades se elevaron voces como la de Orígenes, que criticaba la falta de humildad evangélica y esa actitud tan poco digna de ser llamada "cristiana".

En resumen, la Iglesia fue poco a poco adquiriendo la forma de una iglesia de estructura episcopal sobre todo entre los Siglos II y III.

lunes, 30 de junio de 2025

LA ACTITUD CRISTIANA Y EL DIÁLOGO ENTRE LA IGLESIA Y EL IMPERIO


En los primeros siglos encontramos distintas actitudes entre los cristianos. Había, en ocasiones, una actitud radicalmente en contra del Imperio e incluso había fanáticos que proclamaban la necesidad de presentarse ante las autoridades. Pensaban que buscar el martirio podría ser un medio para liberarse de las ataduras del cuerpo mientras que también se encuentra la postura opuesta, incluso había quien prefería mantener la fe aunque se ésta no se manifestara abiertamente. 

Los obispos trataron de buscar una actitud de compromiso con el Imperio para llevar una línea más acorde con las Escrituras, especialmente tomando como referencia "el tributo al César", reconociendo la legitimidad de las autoridades.

Los obispos se inclinaron a reconocer los aspectos positivos y realizaron intentos de colaboración entre la Iglesia y el poder romano y reconocían los beneficios aportados por las autoridades. Hablaban de la coincidencia cronológica del nacimiento de Cristo y el principado de Augusto, fundador del Imperio, como un signo de la Providencia. Las persecuciones debían ser explicadas como la gestión de unos pésimos emperadores; y el martirio no debía ser buscado, aunque no eludido, llegadas las circunstancias.

el tema de la lealtad cristiana se encuentra en escritos como la Carta a Diogneto y el tratado Contra las Herejías de Ireneo de Lyon. En este ambiente y estado de cosas se llegará al Siglo IV.

domingo, 29 de junio de 2025

LAS PERSECUCIONES



No se encuentra esclarecido de manera suficiente las acusaciones que se vertían contra los cristianos pero de todas las hipótesis que se han planteado parece que pudo haber, hacia el año 35 d.C., una decisión del senado romano debido a la intención del emperador Tiberio de reconocer la fe cristiana con vistas a poder dominar las agitaciones que se daban en Palestina. La decisión del senado frenó este proyecto y pudo sentar las bases para las persecuciones posteriores.


Nerón responsabilizó a los cristianos del incendio de Roma en el año 64 y se desataron unas prácticas contra los cristianos acusados de desórdenes, entre las que figuran condenas a muerte y leyes represivas por las que debían ser ajusticiados.

A veces se observan ambigüedades entre los mismos dirigentes romanos; En algunas cartas que se conservan, se muestran preocupados porque debían aplicar las leyes existentes pero por otro lado percibían la severidad de tales castigos, con lo que hay especialistas que consideran que altas personalidades comenzaban a simpatizar con el movimiento cristiano.  

Tras un período de persecución, seguían periodos de relativa calma durante los que la Iglesia podía extenderse y reforzarse. La persecución de mayor amplitud fue la de Marco Aurelio en el año 177 en la Galia, aunque es difícil precisar su responsabilidad directa. También en Africa se dieron situaciones de martirio como el de Perpetua y Felicidad, en el año 203, los mártires escilitanos, en el año 180 y otros sucesos que se conocen por escritos de Tertuliano.

Con el emperador Septimio Severo pudo promulgarse un edicto de persecución pero con sus sucesores se inauguró un período de tolerancia hacia los cristianos, ya que se difundió cierto sincretismo religioso en la corte y esto favoreció la tranquilidad en los ambientes cristianos.

Con la llegada al trono de Decio (249-251) dió comienzo otra persecución, puesto que impuso la obligación de ofrecer sacrificios a los dioses del imperio. Como la Iglesia ya gozaba de cierta estrucura y riquezas se propuso desarticularla; muchos cristianos renegaron de su fe, huyeron o compraron certificados que atestiguaban que habían cumplido con el edicto imperial. Decio murió dejando a la Iglesia en una situación grave: el problema de los lapsi, los que habían renegado de su fe y que querían ser readmitidos y los defensores de la fe, quienes gozaban de prestigio en la comunidad por las torturas sufridas.


En el 258 vuelve a haber una nueva persecución con Valeriano. Posteriormente, su hijo Galieno, le restituyó a la Iglesia los bienes que le habían sido confiscados. Durante 40 años la Iglesia gozó de tranquilidad y pudo extenderse, hasta que en el año 303 hubo un nuevo intento de restaurar los antiguos cultos a los dioses del Imperio y con ello, una nueva persecución contra los cristianos. La de Diocleciano y Galerio fue la última, y duró hasta el año 311.

LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO A LOS PAGANOS



Las relaciones entre los cristianos y los paganos tuvo que hacer frente a muchas dificultades. No eran aceptados como "otro grupo" junto con los judíos y la sociedad grecorromana; había mucha desconfianza y rechazo hacia este nuevo grupo religioso. Los cristianos tenían su propia identidad por lo que no participaban de la veda social o elementos de vida cotidiana de su entorno, exponiéndose a ser calumniados y maltratados. 

Su predicación resultaba molesta para la tranquilidad de la que disfrutaban los paganos. Hablaban del amor fraterno y la pureza sexual y esto entraba en contradicción con las tramas políticas y sociales que se vivían en la sociedad del Imperio romano. Se temía que los esclavos se adhirieran al nuevo grupo, así como las mujeres y los jóvenes, y que reclamaran los derechos morales que el cristianismo difundía.


Las acusaciones que más se repetían eran antropofagia, por el sacramento de la Eucaristía, incesto, por predicar el amor entre hermanos, y ateos puesto que no aceptaban el culto a los dioses de la sociedad grecorromana. Los cristianos intentaron algunas formas de diálogo escribiendo obras dirigidas a las autoridades romanas y a las personas de las que se esperaría que escucharan: los filósofos. Pero los intelectuales paganos se dedicaron a atacar las doctrinas cristianas y las Escrituras.

Hacia el año 178, Celso, con su obra Discurso Verdadero, consideraba al cristianismo una superstición y a Jesucristo, un profeta. Porfirio, en La Filosofía de los Oráculos, negaba la autoridad de las Escrituras, tachándolas de incongruentes y falsas. Algunos escritores cristianos respondieron en defensa de la fe, como Orígenes, que escribió la obra Contra Celso.

Sin embargo, la reacción de los paganos no se frenó en esta lucha literaria, sino que continuó con medidas represivas y persecuciones.

martes, 24 de junio de 2025

ORIGEN Y FUNDAMENTO DE LA IGLESIA (III): LOS DICÍPULOS Y LOS DOCE

 

Primera parte de este artículo

Segunda parte de este artículo

En los Evangelios aparecen varios grupos de personas siguiendo a Jesús: las muchedumbres, los discípulos y los Doce. Todo el pueblo es el destinatario de la invitación a la conversión y la fe que Jesús hace para acoger el Reino, especialmente los pobres y marginados. De esta manera, su predicación contiene una apertura universal aunque se encuentre dirigida principalmente a Israel.

Jesús llama a los discípulos para que compartan con él una experiencia y la comunidad de vida del Maestro. Dentro de esta comunidad, Jesús convocó a un grupo más reducido con quien mantuvo una relación más estrecha. La presencia de los Doce expresan la voluntad de Jesús de inaugurar la comunidad del nuevo pueblo de Dios.

Los Doce son testigos y apóstoles (que significa enviados) y el objetivo de su misión coincide con la misión de Jesús de anunciar el Reino de Dios y hacer signos que acrediten que el Reino está ya presente. A Pedro se le atribuye un papel especial en el grupo de los Doce; Jesús quiere fundar esta comunidad sobre él y tiene la misión de hacer presente a Jesucristo como último fundamento de la Iglesia. La imagen de las llaves significa la concesión de plenos poderes sobre la casa; la frase "atar y desatar" significa el poder de obligar o liberar de una obligación, de admitir a la comunidad o excluir de ella. Esto se realiza de una manera especial en el perdón de los pecados. Esta es la manifestación de la presencia del Reino de Dios en Jesús: el poder de perdonar los pecados confiado a Pedro y a los apóstoles quiere ser el signo de la permanencia y de la eficacia de la presencia del Reino en la comunidad de Jesucristo.


La figura de Pedro lleva consigo una contradicción entre la llamada a un servicio de primado y la experiencia de la fragilidad; en realidad, se trata de un servicio, de una llamada y encargo que proceden de Jesucristo.

sábado, 21 de junio de 2025

ORIGEN Y FUNDAMENTO DE LA IGLESIA (II): EL REINO DE DIOS


Primera parte de estos apuntes de eclesiología

La predicación de Jesús y su actuación presuponen el Antiguo Testamento y pretenden llevar a cumplimiento las promesas de salvación; hay que entenderlas, por tanto, en este clima de espera. Israel tiene conciencia de ser el pueblo de Dios, la comunidad de servicio a Dios y de culto; tiene confiada una misión ante los demás pueblos a los que tiene que dar a conocer el único y verdadero Dios. Junto con esto, tiene la dolorosa experiencia de la propia infidelidad ante Dios y espera su intervención en la historia.

La expresión "Reino de Dios" tuvo varios significados en la historia de Israel. El mesías también se concibe de manera diversa, por ejemplo, como el mesías heredero del Rey David que centraba las esperanzas de la sociedad de la época.

Jesucristo no dio una definición precisa del Reino de Dios sino que habló de él en parábolas y lo puso de manifiesto a través de sus milagros. Por eso hay distintas interpretaciones sobre el significado de la expresión "Reino de Dios", aunque la más generalizada es la que considera el Reino de Dios de manera escatológica en la historia de la salvación.

El Reino que anuncia Jesús trae la gracia y la salvación de parte de Dios hacia los hombres en todas sus dimensiones. Esto exige una respuesta por parte nuestra puesto que Dios se ha hecho presente en la historia; pero la salvación solo alcanzará su plenitud al final de los tiempos.

El Reino de Dios que anuncia Jesús no se puede separar de Israel. Aquí vemos una dimensión eclesial en la predicación de Jesús. El Reino no es una realidad espiritual e interior sino que es la presencia de la salvación de Dios en la historia del pueblo elegido. La obra de Jesús pretende reunir al nuevo pueblo de Dios. Por tanto, el Reino de Dios también será el eje de la vida de la Iglesia posterior.


La presencia de Jesús inaugura el Reino en los que escuchan su palabra; suscita una comunidad de fe y de amor en espera de la manifestación plena del Reino. 

martes, 17 de junio de 2025

EL ORIGEN Y FUNDAMENTO DE LA IGLESIA

Para la teología católica tradicional y la escolástica era un hecho evidente que el Jesús histórico había fundado la Iglesia. En los Evangelios encontramos la persona y la vida de Jesucristo tal como la captaron desde la fe los primeros cristianos. En los Hechos de los Apóstoles, la Iglesia surgió del acontecimiento de Pentecostés y de la acción de los apóstoles movidos por el Espíritu. En Pablo y Juan constatamos la comprensión teológica de los acontecimientos de la vida, muerte y resurrección de Jesús, junto con una nueva concepción del hombre y del mundo y en las cartas pastorales, una primera organización de las comunidades.

Posteriormente se pasa de la descripción creyente de la realidad de la Iglesia a una segunda fase de reflexión y de comprensión, a la luz de la fe, de las realidades profundas de las que surge y vive esa Iglesia. Desde la época de los Padres San Ambrosio y San Agustín hasta la Edad Media, el nacimiento de la Iglesia se expresa con la imagen mistérica de la herida producida por la lanza en el costado de Jesús crucificado, de la que brota sangre y agua.

Más adelante, en un período en el que predominan preocupaciones de tipo legal, se subraya la elección y el envío de los apóstoles como iniciadores y antecesores, por voluntad de Cristo, de la jerarquía eclesiástica. La contrarreforma distinguirá especialmente el ministerio del Papa.

Con el desarrollo de los estudios históricos se mostró una nueva concepción de la historia y sus métodos. A partir de la Ilustración y de la disputa modernista a comienzos del Siglo XX el tema del nacimiento de la Iglesia se centra en la cuestión crítica de su origen histórico. Hay exégetas y teólogos que afirmaron que la Iglesia no se remonta a Jesús sino que es el resultado de acontecimientos posteriores a su muerte; fue la experiencia de la Pascua lo que originó esta nueva realidad que denominamos Iglesia o, dicho de otro modo, Jesús no pretendió fundar iglesia alguna sino que se limitó a proclamar el Reino de Dios y sus discípulos se reconocieron como la nueva comunidad de salvación. Por ejemplo, Loisy llegó a la conclusión de que el Jesús histórico no había fundado la Iglesia, aunque esta fuera el resultado de su vida y su obra; afirmaba que la tradición apostólica relaciona a la Iglesia más que con Jesús (el Mesías que predica el Reino de Dios), con Cristo resucitado.

La primera reacción de la teología tradicional fue la de afrontar el problema tratando de demostrar que Jesús había fundado la Iglesia utilizando algunos pasajes evangélicos. Pero este planteamiento no tenía mucha solidez si tomamos el término fundar en su sentido jurídico-institucional; no debemos pensar en la fundación de la Iglesia como si se tratara de la fundación o constitución de una sociedad humana, cuando se trata de la prolongación en el tiempo de la presencia de Cristo en el mundo, como signo o sacramento de esa presencia.

Se puede decir que la Iglesia no tiene su origen en el mandato de Jesús sino en toda la acción de Dios en Jesucristo, desde su nacimiento, su predicación y la elección de los discípulos hasta su muerte, su resurrección y el envío del Espíritu.

El Concilio Vaticano II ya tuvo en cuenta esta problemática y el número 5 de la Constitución Lumen Gentium, habla de la fundación de la Iglesia y nos dice que Jesús dió comienzo a la Iglesia predicando la buena nueva, la llegada del Reino de Dios. La palabra fundación abarca los hechos pascuales de la resurrección y de la donación del Espíritu. Los términos fundar o fundación se deben entender en el sentido de "estar en el origen".