domingo, 18 de enero de 2026

EL EVANGELIO DE SAN MARCOS VI: LOS SEGUIDORES DE JESÚS

Puedes leer la primera parte al evangelio de Marcos aquí y la segunda parte de la exposición aquí.

Tercera parte.       Cuarta parte.    Quinta parte. 

Marcos menciona dos grupos de seguidores: los discípulos y los Doce. Son dos grupos que están relacionados pero el evangelista los separa; los discípulos son un grupo muy amplio y de este grupo fueron elegidos los Doce.

Ambos grupos tienen características comunes. Están al servicio del Reino; han sido llamados para seguir a Jesús, con lo que se han identificado con su misión al servicio del Reino y a estar unidos a Jesús y también entre ellos. Forman una fraternidad que viene a ser un signo de lo que Jesús pretende.

La segunda característica es el conocimiento que tienen de Jesús: todos tienen que aprender del Maestro al que siguen; tienen que reconocer a Jesús como Mesías enviado por Dios y también deben conocer que Jesús es el Hijo de Dios, la divinidad de Jesús. A este segundo objetivo no pudieron llegar durante el ministerio público de Jesús. 

El grupo de los Doce tiene unas características propias. Son un signo especial que revela el que Jesús se presenta como Mesías. Han sido llamados de manera libre sobre todo para estar con él y también tienen una misión especial; son testigos y enviados especiales, que comparten la misma misión de enviados a proclamar el Reino. Entre los Doce hay aspectos positivos y negativos; aquí se ve que personifican tanto lo que se ha de hacer por parte de todos los discípulos como lo que se ha de evitar. Han recibido una tarea especial que la realizan en virtud del poder que Jesús les ha dado.

Pedro, Santiago y Juan aparecen en el Evangelio de San Marcos como prototipo de los Doce. Son testigos de Jesús con unas experiencias especiales, como la transfiguración o la oración en Getsemaní, pero no van a terminar de comprender tampoco, al igual que el resto y huirán al final.

Pedro ocupa un lugar preeminente entre todos los discípulos. Después de Jesús, es la persona más relevante en el Evangelio de San Marcos. Aparece como portavoz y representante del grupo manifestando lo que hacen o piensan los demás. Se observa que el comportamiento de Pedro se puede entender a veces como positivo y en otras ocasiones como negativo. 

De cualquier forma, la distinción de los dos grupos no significa separación; lo importante es que todos los discípulos han de comprender y asumir el camino de Jesús, su muerte y resurrección y cuando vean al resucitado se convertirán en verdaderos testigos.

Mediante la presentación de los discípulos, San Marcos ofrece su visión de la Iglesia como realidad escatológica porque nace como signo del Reino que ya ha comenzado con la actividad de Jesús y tiende a  la salvación por medio de Jesucristo. Es también una realidad cristológica donde Jesús es el que llama a formar parte de ella y consiste en seguirle como discípulos, en convertirse en su familia haciendo la voluntad de Dios. Igualmente es una realidad misionera porque, por una parte la iglesia significa la presencia del Reino y por otra parte ha de ser testigo y colaborar con la obra de Jesús dando testimonio con palabras y obras.

domingo, 28 de diciembre de 2025

LA CRISTOLOGÍA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO (S. XIII)

 


Santo Tomás de Aquino aborda la cristología en la Suma Teológica después de exponer la doctrina sobre Dios y sobre las criaturas. Se centra la atención en la figura del Salvador, en la unión hipostática, en la persona del Verbo y en los principales rasgos de su naturaleza humana. Se estudian también las consecuencias de esta unión, en concreto las referentes a Cristo, a su ser, a su querer y obrar y su relación con el Padre. Después se explican las consecuencias para la salvación, es decir, todos los misterios de la vida de Cristo desde su nacimiento a la pasión y muerte y desde la resurrección a la parusía.

Se trata de una sistematización en donde se expone todo lo que entonces se podía decir sobre Cristo, de manera rigurosa a la luz de la fe. Los recursos utilizados por Santo Tomás son la argumentación racional con la técnica de la quaestio con el fin de ofrecer una exposición científica de la teología y poder entender las causas últimas, con lo que a la razón se le deja mucho espacio. Se encuentran partes en las que todo está basado en la revelación pero hay otras en las que la argumentación es más de tipo racional con hipótesis y razonamientos.

Algunos temas cristológicos tratados en la Summa son la gracia de la unión por la que la humanidad de Jesús fue asumida por la persona del Verbo, la doctrina sobre el conocimiento humano experimental de Cristo, la actividad meritoria de Cristo o los misterios de la vida de Jesús. En estos últimos no realiza una profundización especulativa sobre ellos sino que hace una lectura teológica de la vida histórica de Jesucristo y permite enlazar la teología con la historia y con la liturgia. Es una exposición del desarrollo temporal de la existencia de Jesucristo.

Aunque Santo Tomás utiliza el razonamiento especulativo para su exposición, este tiene lugar respetando el dato revelado; se constata que el sentido de la tradición y las soluciones que ofrece a las cuestiones que plantea son muy ricas y denotan un gran equilibrio en su planteamiento. Hay que tener en cuenta que esta cristología se escribe en la Edad Media y tiene una serie de carencias típicas de su tiempo pero no deja de ser una referencia para la teología y la cristología.

Se incluye el enlace a la IIIª Pars de la Summa Theologiae, donde se encuentra la exposición de la cristología de Santo Tomás.  

domingo, 21 de diciembre de 2025

PREFIGURACIÓN DE LA IGLESIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

 


La realidad de la Iglesia como Comunidad de creyentes en Cristo precede a la reflexión teológica que se ha realizado sobre ella misma posteriormente. La iglesia primitiva ofrecía a sus miembros una imagen determinada antes de que pudiera quedar reflejada en los escritos del Nuevo Testamento, junto a los testimonios de su existencia, comprensión y las expresiones de una reflexión creyente que, posteriormente, nos han permitido trazar una imagen de la Iglesia de aquellos días y que es la que encontramos en tratados y estudios de distintos tipos.

¿Cómo se entendía la iglesia a sí misma en aquellos momentos en que surgió? Es indudable que la iglesia de Cristo es una realidad del Nuevo Testamento. La entrada del Mesías en la historia de la salvación presupone la realización del misterio del Verbo hecho carne y de su misión salvadora en el mundo junto con la efusión del Espíritu Santo. 

Pero la revelación del misterio cristiano se ha realizado en el curso de la historia de la salvación con lo que podemos decir que la Iglesia de Cristo ha sido prefigurada y preparada en la existencia del pueblo de Israel; entonces, antes de entrar a analizar los escritos del Nuevo Testamento vamos a ver los del Antiguo Testamento para señalar los puntos de la prefiguración de la Iglesia que en él se contienen.

Los primeros cristianos se consideraron descendientes de Abraham y de los patriarcas, herederos de la alianza con el pueblo elegido. Sin embargo, la Iglesia nace del eterno designio de Dios y hunde sus raíces más allá del pueblo elegido. En la Constitución Dogmática Lumen Gentium se dice que la Iglesia no ocupa un espacio más o menos extenso en la historia de la humanidad sino que la abarca en su totalidad, desde Adán hasta el último elegido. La iglesia es la humanidad llamada a una especial comunión con Dios mediante una misteriosa participación en su vida divina en el seno de la Trinidad (Lumen Gentium, 1). 


Dios ha realizado unos gestos extraordinarios entre los que podemos destacar tres: el pacto inicial con Adán y Eva, la alianza con Israel y el nuevo pacto con el nuevo pueblo de Dios. Este último pacto no cancela los dos primeros sino que los presupone, los ratifica y completa. Y los dos primeros prefiguran y preparan el tercero,  la voluntad de Dios de hacer a la humanidad partícipe de su propia existencia. El hecho de que haya varios pactos fue necesario a causa de la desobediencia de Adán y Eva y de la infidelidad de Israel. 

En las próximas entradas dedicaremos un espacio a los dos primeros pactos para poder entenderlos mejor y llegar a una mayor comprensión de la Iglesia en los momentos en que surgió. 

martes, 4 de noviembre de 2025

LA PRIMERA CARTA A LOS TESALONICENSES

 

La Primera Carta a los Tesalonicenses se considera el primer escrito de lo que hoy conocemos como Nuevo Testamento. Fue escrita en torno al año 50-51 d. C.

Pablo escribe desde Corinto, en donde hay muchos problemas en la comunidad. Los judíos continúan su intento de desacreditarlo; existen restos de costumbres paganas en los hermanos y además les preocupa el tema de la vida eterna, se preguntan qué hay después de la muerte.

Pablo lanza una mirada retrospectiva a la predicación que realizó en Tesalónica y después rechaza las acusaciones de los judíos. La segunda parte de la Carta se compone de exhortaciones y enseñanzas. 

El Evangelio es presentado con el anuncio de un hecho, el de Jesús resucitado de entre los muertos que vive y nos salva. Creer en el Evangelio es reconocer la acción del Espíritu en nuestras vidas, convertirse al Dios vivo, saber que Dios nos llama a su reino y a su gloria. La predicación del Evangelio exige tres actitudes fundamentales: la fe, el amor y la esperanza; La fe es respuesta a la acción previa de Dios, impulsa la caridad práctica y la fuerza de la fe se manifiesta en el amor.

Con respecto a la vida eterna, el cristiano debe estar seguro de su futuro posterior a la muerte: vivirá en el Señor.

Pablo escribe a la iglesia de Tesalónica y se constata que la palabra Iglesia apunta ya al nuevo pueblo de Dios o la iglesia universal. 

sábado, 11 de octubre de 2025

LA CRISTOLOGÍA DE SAN ANSELMO (S. XI-XII)

 


La cristología de San Anselmo se centra en la actividad salvífica de Jesús: Jesús es Salvador y es Dios y hombre porque solo alguien que fuese Dios y hombre estaba en condiciones de salvar a la humanidad del pecado.

El punto de partida de su teoría de la redención es el pecado como ofensa contra Dios y que exige una reparación, que comprende o bien la satisfacción de la ofensa o un castigo. El hombre es incapaz por su finitud de reparar la ofensa a Dios con lo que debería padecer la pena, pero no es razonable que Dios deje que se pierda el hombre, de ahí la misión redentora de Jesús que puede reparar en lugar del hombre y puede ofrecer una reparación de valor infinito. Cristo ha llevado a cabo esta reparación; la ofreció libremente con su muerte y esta es la verdadera razón por la que Dios se ha hecho hombre.

Esta explicación de San Anselmo tiene aspectos positivos y negativos. Entre los positivos, destaca el que deja a un lado otras teorías que veían la redención como un rescate que Cristo debía pagar a Satanás para que éste renunciase a su dominio sobre la humanidad. Para San Anselmo, la reparación es debida a Dios. También el método de estudio es racional, apoyándose en razones sólidas e intentando demostrar racionalmente la validez de la enseñanza de la fe sobre la redención. Esto es una innovación de los procedimientos teológicos tradicionales; es la teología dialéctica, que parte de los datos de la fe e iniciará el desarrollo de la escolástica.

En la elaboración teológica de San Anselmo subyace la concepción cristológica tradicional: Jesucristo es el Hijo de Dios hecho carne, verdadero Dios y hombre y su naturaleza humana está unida a la divina en la única persona del Verbo. Se percibe también una relación entre cristología y soteriología. 

Entre los aspectos negativos, la salvación parece centrada en la pasión y muerte en la cruz y no en el misterio Pascual en su integridad. Subordina la Encarnación a la redención del hombre al poner en primer plano el pecado y la necesidad de la reparación y con ello se pierde de vista la enseñanza de la revelación que explica la Encarnación por el designio de Dios de crear todas las cosas en Cristo y de realizar en él  una salvación que va más allá de cualquier expectativa humana.

De cualquier forma, la reflexión de este autor se considera fundamental; su concepción centrada en el pecado ha tenido eco incluso en autores del Siglo XX.

domingo, 5 de octubre de 2025

CONCLUSIONES SOBRE EL ORIGEN Y FUNDAMENTO DE LA IGLESIA


A lo largo de varias entradas se ha expuesto el tema del origen y fundamento de la Iglesia. 



Según lo expuesto, se puede hablar de una fundación gradual y de un proceso que nace de la dinámica de la historia de la salvación; una fundación que se encontraba prefigurada en la creación, preparada en la historia de la Antigua Alianza, instituida por las obras del Jesús histórico, culminada en la cruz y resurrección y establecida definitivamente con el envío del Espíritu Santo.

Dentro de todos estos hechos, la cruz y la resurrección de Jesús son el fundamento de la Iglesia porque la muerte de Jesús inaugura la Nueva Alianza, sellada con su sangre y la Pascua reúne a los discípulos, que se hallaban dispersos y atemorizados y los transforma en testigos, enviados a proclamar la buena noticia a todos los pueblos.

La Fundación de la Iglesia se consuma el día de Pentecostés cuando los discípulos se encontraban reunidos con las puertas cerradas por miedo a los judíos y recibieron el Espíritu Santo que es principio vital de la Iglesia.

domingo, 28 de septiembre de 2025

EL ESPIRÍTU SANTO, COFUNDADOR DE LA IGLESIA

 


Llegamos a la última entrada de esta serie que hemos denominado "origen y fundamento de la Iglesia". Para que todo lo comentado en estas entradas sobre el origen y fundamento de la Iglesia sea realidad es necesario el don del Espíritu. Hay algunos autores que lo llaman el "cofundador de la Iglesia" porque ha actuado de una manera particular en la humanidad y en la vida de Jesús.

El relato de Pentecostés narra como el Espíritu prometido se derrama sobre los Apóstoles y también San Pablo explicará que la relación entre Cristo y El Espíritu hace posible la resurrección y la experiencia de la presencia vital del resucitado.

Con el don del Espíritu se realiza plenamente la revelación de Jesucristo, que pertenece a la Iglesia como el lugar de su eficacia y actualización; la fe cristiana ha destacado siempre una relación fundamental entre el Espíritu Santo y la Iglesia.

En la comunidad cristiana primitiva conducida por el Espíritu se realiza el paso decisivo del pueblo escogido a los paganos. Lo que anima a los apóstoles a dirigirse a los paganos es que la fe exige ser proclamada, la fe fundada en la salvación de Jesús relativizando las instituciones de Israel.

El rechazo de Jesús por los sectores del judaísmo contribuirá a la entrada de los paganos sin someterlos a una iniciación propia del mundo hebreo. Esta decisión se tomó en el Concilio de Jerusalén y conducirá a una Iglesia constituida por cristianos procedentes del paganismo con la ruptura entre el verdadero Israel y el judaísmo.