lunes, 30 de junio de 2025

LA CRISTOLOGÍA DE SAN AGUSTÍN (S. V)


A finales del S. IV se observa en la evolución de la cristología una situación de estancamiento. El problema de la unión de las dos naturalezas de Cristo estaba planteado; la solución de Apolinar fue negar la realidad del alma humana de Cristo, algo que fue rechazado. Las dos naturalezas mezcladas resultaba insuficiente y la presencia de dos naturalezas unidas en una sola persona no pasaba de la formulación verbal.

San Agustín (S. V) encontró una respuesta: el hombre, alma y cuerpo, es asumido por el Verbo, formando con él una única persona. Afirmaba que "así como en la unidad de persona el alma se une al cuerpo para constituir el hombre, así en la unidad de la persona Dios se une al hombre para constituir a Cristo". Es la misma persona del Verbo pero que en Cristo está constituida por el compuesto de la naturaleza humana y de la divina. Por eso Agustín afirma que en la encarnación, Dios se ha hecho hombre y que el hombre Jesucristo es Hijo de Dios.

Aunque Agustín coloca el acento en la unidad de las dos naturalezas, esto no le quita nada a la humanidad de Cristo; hay en él un verdadero progreso cognoscitivo y habla de emociones y sufrimientos de su alma.

LA ACTITUD CRISTIANA Y EL DIÁLOGO ENTRE LA IGLESIA Y EL IMPERIO


En los primeros siglos encontramos distintas actitudes entre los cristianos. Había, en ocasiones, una actitud radicalmente en contra del Imperio e incluso había fanáticos que proclamaban la necesidad de presentarse ante las autoridades. Pensaban que buscar el martirio podría ser un medio para liberarse de las ataduras del cuerpo mientras que también se encuentra la postura opuesta, incluso había quien prefería mantener la fe aunque se ésta no se manifestara abiertamente. 

Los obispos trataron de buscar una actitud de compromiso con el Imperio para llevar una línea más acorde con las Escrituras, especialmente tomando como referencia "el tributo al César", reconociendo la legitimidad de las autoridades.

Los obispos se inclinaron a reconocer los aspectos positivos y realizaron intentos de colaboración entre la Iglesia y el poder romano y reconocían los beneficios aportados por las autoridades. Hablaban de la coincidencia cronológica del nacimiento de Cristo y el principado de Augusto, fundador del Imperio, como un signo de la Providencia. Las persecuciones debían ser explicadas como la gestión de unos pésimos emperadores; y el martirio no debía ser buscado, aunque no eludido, llegadas las circunstancias.

el tema de la lealtad cristiana se encuentra en escritos como la Carta a Diogneto y el tratado Contra las Herejías de Ireneo de Lyon. En este ambiente y estado de cosas se llegará al Siglo IV.

domingo, 29 de junio de 2025

LA DOCTRINA DE ARRIO Y LA DEFENSA DEL DOGMA


Para Arrio, el Hijo, la segunda persona de la Trinidad, es una criatura; no es engendrado desde la eternidad por el Padre y no es de la misma sustancia que el Padre. Es como un demiurgo, que se encarnó en un hombre, Jesucristo, y le falta el alma intelectiva humana, que es suplida por el Verbo. Por tanto, está sujeto a la condición humana, a las pasiones y a las debilidades del espíritu humano. Si ha prevalecido por encima de las demás criaturas es porque Dios previó su constancia en las pruebas y su victoria sobre el mal. En sentido estricto, el Verbo no se encarnó para salvar a la humanidad sino para obtener su glorificación ante Dios.

En el Concilio de Nicea se condenó esta doctrina; se reafirmó la Encarnación del Hijo de Dios pero no se tomaron posiciones con respecto a la naturaleza humana de Cristo. Enseñaba que "el Verbo se encarnó y se hizo hombre".

Fue Eustaquio de Antioquía quien señaló la negación del alma humana de Cristo como principal error en el arrianismo y comenzó así la tradición cristológica del Logos-Anthropos, es decir, del Verbo que se hace hombre.

San Atanasio también se posicionó contra Arrio, no por reducir al Verbo a alma de Cristo sino porque lo considera un hombre como los demás, sometido a las pasiones. Atanasio comienza el modelo del Logos-sarx, el Verbo que se hace carne. Explica la Encarnación como el Verbo que tomó un cuerpo en el seno de María.

En estas posiciones todavía se observan ciertas incoherencias, debido a la contraposición entre el dato bíblico y la antropología en la que los autores se apoyaban.

LAS PERSECUCIONES



No se encuentra esclarecido de manera suficiente las acusaciones que se vertían contra los cristianos pero de todas las hipótesis que se han planteado parece que pudo haber, hacia el año 35 d.C., una decisión del senado romano debido a la intención del emperador Tiberio de reconocer la fe cristiana con vistas a poder dominar las agitaciones que se daban en Palestina. La decisión del senado frenó este proyecto y pudo sentar las bases para las persecuciones posteriores.


Nerón responsabilizó a los cristianos del incendio de Roma en el año 64 y se desataron unas prácticas contra los cristianos acusados de desórdenes, entre las que figuran condenas a muerte y leyes represivas por las que debían ser ajusticiados.

A veces se observan ambigüedades entre los mismos dirigentes romanos; En algunas cartas que se conservan, se muestran preocupados porque debían aplicar las leyes existentes pero por otro lado percibían la severidad de tales castigos, con lo que hay especialistas que consideran que altas personalidades comenzaban a simpatizar con el movimiento cristiano.  

Tras un período de persecución, seguían periodos de relativa calma durante los que la Iglesia podía extenderse y reforzarse. La persecución de mayor amplitud fue la de Marco Aurelio en el año 177 en la Galia, aunque es difícil precisar su responsabilidad directa. También en Africa se dieron situaciones de martirio como el de Perpetua y Felicidad, en el año 203, los mártires escilitanos, en el año 180 y otros sucesos que se conocen por escritos de Tertuliano.

Con el emperador Septimio Severo pudo promulgarse un edicto de persecución pero con sus sucesores se inauguró un período de tolerancia hacia los cristianos, ya que se difundió cierto sincretismo religioso en la corte y esto favoreció la tranquilidad en los ambientes cristianos.

Con la llegada al trono de Decio (249-251) dió comienzo otra persecución, puesto que impuso la obligación de ofrecer sacrificios a los dioses del imperio. Como la Iglesia ya gozaba de cierta estrucura y riquezas se propuso desarticularla; muchos cristianos renegaron de su fe, huyeron o compraron certificados que atestiguaban que habían cumplido con el edicto imperial. Decio murió dejando a la Iglesia en una situación grave: el problema de los lapsi, los que habían renegado de su fe y que querían ser readmitidos y los defensores de la fe, quienes gozaban de prestigio en la comunidad por las torturas sufridas.


En el 258 vuelve a haber una nueva persecución con Valeriano. Posteriormente, su hijo Galieno, le restituyó a la Iglesia los bienes que le habían sido confiscados. Durante 40 años la Iglesia gozó de tranquilidad y pudo extenderse, hasta que en el año 303 hubo un nuevo intento de restaurar los antiguos cultos a los dioses del Imperio y con ello, una nueva persecución contra los cristianos. La de Diocleciano y Galerio fue la última, y duró hasta el año 311.

LA PREDICACIÓN DEL EVANGELIO A LOS PAGANOS



Las relaciones entre los cristianos y los paganos tuvo que hacer frente a muchas dificultades. No eran aceptados como "otro grupo" junto con los judíos y la sociedad grecorromana; había mucha desconfianza y rechazo hacia este nuevo grupo religioso. Los cristianos tenían su propia identidad por lo que no participaban de la veda social o elementos de vida cotidiana de su entorno, exponiéndose a ser calumniados y maltratados. 

Su predicación resultaba molesta para la tranquilidad de la que disfrutaban los paganos. Hablaban del amor fraterno y la pureza sexual y esto entraba en contradicción con las tramas políticas y sociales que se vivían en la sociedad del Imperio romano. Se temía que los esclavos se adhirieran al nuevo grupo, así como las mujeres y los jóvenes, y que reclamaran los derechos morales que el cristianismo difundía.


Las acusaciones que más se repetían eran antropofagia, por el sacramento de la Eucaristía, incesto, por predicar el amor entre hermanos, y ateos puesto que no aceptaban el culto a los dioses de la sociedad grecorromana. Los cristianos intentaron algunas formas de diálogo escribiendo obras dirigidas a las autoridades romanas y a las personas de las que se esperaría que escucharan: los filósofos. Pero los intelectuales paganos se dedicaron a atacar las doctrinas cristianas y las Escrituras.

Hacia el año 178, Celso, con su obra Discurso Verdadero, consideraba al cristianismo una superstición y a Jesucristo, un profeta. Porfirio, en La Filosofía de los Oráculos, negaba la autoridad de las Escrituras, tachándolas de incongruentes y falsas. Algunos escritores cristianos respondieron en defensa de la fe, como Orígenes, que escribió la obra Contra Celso.

Sin embargo, la reacción de los paganos no se frenó en esta lucha literaria, sino que continuó con medidas represivas y persecuciones.

sábado, 28 de junio de 2025

EL EVANGELIO DE SAN MATEO (V): DIMENSIÓN HISTÓRICA


Esta es la última entrada relativa al Evangelio de Mateo. Las anteriores son primerasegunda, tercera cuarta.

El Evangelio de San Mateo está compuesto a finales del Siglo I con rasgos judeocristianos y guarda relación con la comunidad cristiana de Antioquía de Siria. Está escrito en griego, utiliza recursos semíticos y es de carácter narrativo; destacan los cinco discursos que son un compendio de los dichos de Jesús. Resulta así una obra de síntesis que presenta a Cristo como "Dios con nosotros". Hay una preocupación eclesiológica y moral y cabe reseñar la figura de Pedro como pilar de la Iglesia.

La comunidad que presenta Mateo es heterogénea: tiene un componente judeocristiano, helenista y también pagano. Mantiene una fuerte polémica con el judaísmo de cuño fariseo que prevaleció después del año 70. Posiblemente la Iglesia ya se había separado de la sinagoga ya que se menciona la sinagoga como algo ajeno, pero no puede excluirse que una parte de sus miembros se encuentren todavía bajo su disciplina.

Esta Iglesia tiene problemas internos puesto que el Evangelio contiene muchas exhortaciones (por ejemplo, a dar buenos frutos). 

Otra característica es que esta comunidad se encuentra en un centro urbano y cuenta con cierta organización. La Iglesia de Antioquía es el lugar donde probablemente se originó el Evangelio de Mateo. Antioquía era la capital de la provincia de Siria y tercera ciudad del Imperio; el griego era una lengua franca y el helenismo aglutinaba a gentes diversas. La colonia judía era numerosa y la influencia del helenismo era muy importante. Se observa que Mateo es el único evangelio que habla de la resonancia de la actividad de Jesús en Siria (4, 24) y está escrito en griego. Por otro lado, Ignacio de Antioquía es el primer autor que lo usa.

Mateo realiza un síntesis entre Marcos y la Fuente Q y Antioquía fue un lugar propicio para este encuentro. Su teología basada en la muerte y resurrección de Jesús y separada de la Ley tenía que ser muy bien acogida por los cristianos de origen pagano y judeohelenista. Se puede afirmar que la Iglesia que refleja Mateo, con su organización y conflictos, corresponde a la Iglesia de Antioquía.

Terminamos aquí nuestro repaso por el Evangelio de Mateo. Podéis dejar vuestros comentarios y preguntas en el apartado de "comentarios". 

miércoles, 25 de junio de 2025

EL EVANGELIO DE SAN MATEO (IV)

Podéis leer aquí la primera partesegunda y tercera.

Tratamos ahora dos temas que son típicamente mateanos: la preocupación moral y el interés por poner la vida cristiana y la Iglesia bajo el juicio futuro de Dios, evitando las falsas seguridades.

Mateo acentúa el aspecto moral de la enseñanza de Jesús. Conocemos su insistencia en practicar la justicia, hacer las obras y dar buenos frutos. La Iglesia está compuesta de trigo cizaña, de buenos y malos ante lo cual no hay que resignarse sino tener paciencia e insistir en los buenos frutos.

Mateo refleja una comunidad judeocristiana para la que el tema de la Ley es central. Jesús con su doctrina y actitud no pretende abolir al Ley sino llevarla a su cumplimiento. En principio, la Ley mantiene su validez pero Jesús pide un cumplimiento que salga del corazón, que no sea meramente externo (5, 27-30). El hombre tiene que dirigir a Dios los frutos de su actuar, pero también lo más intimo y profundo de su ser.

La crítica a los escribas y fariseos radica en que su religiosidad es falsa e hipócrita y con su legalismo usan la Ley para encubrir su falta de justicia, de misericordia y de fe (Mt 23, 23).

Sin embargo, el destino del hombre ante Dios se juega según sea su misericordia con los pobres y necesitados y con los que sufren.

Mateo también subraya que Jesús vendrá como Hijo del Hombre en una función de juez universal y glorioso, que dará a cada uno según sus obras (Mt 16, 27-28; 24, 29-31).

El énfasis escatológico de Mateo no proviene de una comunidad que espera una parusía inmediata o especula sobre el futuro, sino de la necesidad de exhortar a la vigilancia y al bien actuar.