lunes, 27 de julio de 2026

LA DIMENSIÓN HISTÓRICA DEL EVANGELIO DE SAN MARCOS

 


El evangelio de Marcos se encuentra escrito en griego, con lo que se deduce que el autor era un cristiano helenista. Se acepta su nombre como histórico; aunque la tradición no atribuye, en este caso, el evangelio a un autor apostólico o directamente vinculado con ellos, su nombre aparece citado en el libro de los Hechos y en algunos escritos de San Pablo.

Aparentemente, este evangelio se escribe en tiempos de persecución, relacionándolo con la época de la destrucción de Jerusalén. Se pudo escribir en torno al año 70 de nuestra era y antes de la redacción de los evangelios de Mateo y Lucas. 

En el texto aparece reflejado un contexto romano: se explican costumbres judías, aparecen palabras arameas, se alude al derecho romano, etc.

Los destinatarios de esta narración fueron paganos convertidos al cristianismo, que necesitaban explicaciones a modo de catequesis para poder entender mejor la fe. La iglesia que se percibe son comunidades domésticas, que se reúnen en casas para celebrar y dar catequesis; se presenta a Jesucristo retirándose a casas e instruyendo allí a los discípulos. Se pone mucho énfasis en los Doce, lo que sugiere que había una dirección y organización concreta en la comunidad. Estaban muy comprometidos con la evangelización de los paganos, poniéndose de manifiesto en el envío de dos en dos, alojándose en casas de otros creyentes. También se percibe una preocupación por las persecuciones, una situación de inseguridad a causa de la profesión de la fe cristiana; Jesús es presentado como el Hijo de Dios que muere en una cruz para que, ante las persecuciones, la fe no decaiga y entre en crisis.

Otro aspecto que destaca de este evangelio es que intenta formar a la comunidad con respecto a las ideas apocalípticas que circulaban, quizá porque la comunidad sufría esos problemas. 

El estilo de lenguaje es catequético, narrativo e histórico, para que el cristianismo no se convirtiera en puro conocimiento sin relación con la persona de Jesús de Nazaret. Es una catequesis que recuerda que Jesucristo sigue vivo en el presente; no se trata de una simple doctrina, sino de una persona. Por otra parte, la tradición oral se veía amenazada por las guerras y persecuciones, que llevaban a muchas comunidades a debilitarse y dispersarse. Esta narración de Marcos supone un esfuerzo de poner por escrito la tradición apostólica para que se conserve y transmita a las generaciones posteriores.

Muchos expertos coinciden en que Marcos fue el primer evangelio en escribirse y sirvió de base para Mateo y Lucas.

Incluyo algunas preguntas por si quieres comentar:

- Pon algún ejemplo de alguna explicación de costumbres o palabras del evangelio de Marcos.

- Jesús aparece mostrando emociones en este evangelio. ¿Qué puede aportar este lado cercano y humano de Jesucristo?

- Pon un ejemplo de cómo podía ser la vida diaria bajo el dominio romano (vida en los pueblos, pescadores, campesinos, ...).

- ¿Porqué la forma de actuar de Jesús resultaba incómoda para los poderes dominantes de su tiempo?

lunes, 11 de mayo de 2026

LA CRISTOLOGÍA EN LA ÉPOCA MODERNA (INTRODUCCIÓN)

 


Con el Renacimiento comienza una nueva época. Para poder entender la evolución de la cristología en esta época, es necesario recordar el contexto en el que surge. Por ello vamos a dedicar un espacio a comentar algunos aspectos importantes que ayuden a enmarcar las líneas principales de evolución de la cristología. Estas líneas serán también el origen de las discusiones más recientes sobre la figura de Cristo.

Este período es una ruptura con la Edad Media. Es un movimiento amplio, cultural, estético, político... que surge en el Siglo XV y dura hasta bien entrado el Siglo XVI. Se pone la confianza en las fuerzas del hombre, en el progreso y la autosuficiencia, a nivel científico, artístico, etc. Se producen cambios económicos, sociales, políticos y culturales que cambian la forma de pensar y vivir. Entre los hechos históricos que suceden, destacan el fin del cisma de Occidente, la vuelta del papado a Roma, el fin del Imperio romano de Oriente, el descubrimiento de América, la reforma de Lutero y el Concilio de Trento. Se desarrolla el comercio, crecen las ciudades y surge el humanismo como un retorno a la antigüedad clásica, caracterizado por el antropocentrismo, el individualismo, la curiosidad y el deseo de saber.

En filosofía, no fue una época de pensamiento profundo; se recupera la antigüedad, no se aporta originalidad. Por un lado está el neoplatonismo, y por otro la ciencia y la visión secularizada de la sociedad.

Hay una nueva religiosidad más individualista y autosuficiente y se va gestando una visión nueva, más subjetiva, que acabará en el protestantismo. No se trata de una época antirreligiosa pero aparece una nueva interpretación del cristianismo que llevará al hombre moderno a separarse de la Iglesia y de la concepción cristiana de la vida. El hombre del Renacimiento es profundamente religioso; no pone en duda las afirmaciones del cristianismo. Los científicos fueron creyentes, que no pretendieron polemizar con las creencias sino distinguirlas de la ciencia. Pero se va gestando una nueva visión de la religión, más intima, menos ascética, que acabará desembocando en la división del protestantismo. Uno de los artífices de esta nueva forma de entender la religión fue Erasmo de Rotterdam, quien mantenía que el cristianismo debía renovarse y volver a sus orígenes. 

El protestantismo surge en este contexto, aunque radicalizado. Lutero proclamó la libertad del cristiano, incluso para interpretar los evangelios y eliminó cualquier mediación en la relación con Dios, negando a la Iglesia y a la jerarquía eclesiástica cualquier autoridad en materia religiosa.

La separación del cristianismo entre católicos y protestantes dividió también a Europa y condujo a numerosos enfrentamientos, guerras de religión y persecuciones.

Os dejo aquí unas cuestiones para la reflexión:

- En tu opinión, ¿cómo crees que el humanismo influyó en la manera de comprender la figura de Cristo?

- Teniendo en cuenta este contexto de cambio que se da en la época, ¿cómo pudieron los avances científicos cambiar la visión tradicional sobre Cristo y la fe?

lunes, 27 de abril de 2026

PREFIGURACIÓN DE LA IGLESIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO: LA CREACIÓN

 


En esta entrada anterior tratamos el tema de los pactos, una serie de gestos extraordinarios que Dios ha realizado para el nacimiento de su Iglesia, que hunde sus raíces más allá del Pueblo elegido. 

El primero de ellos es la creación. En el número 2 de la Constitución dogmática Lumen Gentium, sobre la Iglesia, se dice que "el Padre Eterno, por una disposición libérrima y arcana de su sabiduría y bondad, creó todo el universo, decretó elevar a los hombres a participar de la vida divina, y como ellos hubieran pecado en Adán, no los abandonó, antes bien les dispensó siempre los auxilios para la salvación, en atención a Cristo Redentor, que es la imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura (Col 1,15). A todos los elegidos, el Padre, antes de todos los siglos, los conoció de antemano y los predestinó a ser conformes con la imagen de su Hijo, para que éste sea el primogénito entre muchos hermanos (Rm 8,29). Y estableció convocar a quienes creen en Cristo en la santa Iglesia, que ya fue prefigurada desde el origen del mundo, preparada admirablemente en la historia del pueblo de Israel y en la Antigua Alianza constituida en los tiempos definitivos, manifestada por la efusión del Espíritu y que se consumará gloriosamente al final de los tiempos. Entonces, como se lee en los Santos Padres, todos los justos desde Adán, desde el justo Abel hasta el último elegido, serán congregados en una Iglesia universal en la casa del Padre".

En este texto se explica cómo hay un pacto inicial entre Dios y la humanidad, pacto que es roto por el pecado de Adán. Posteriormente se dice que Dios no abandonó a la humanidad sino que la predestinó a ser conforme a la imagen de su Hijo y preparó la Iglesia en el Pueblo de Israel y la Antigua Alianza. Estos son los otros pactos o gestos de Dios, que completan el pacto de la creación, no lo anulan.

La participación en la vida divina no fue una imposición para la persona, sino que se da un acuerdo aceptado libremente: Adán y Eva debían abstenerse de comer del fruto prohibido (Gn 2, 15-16). El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y ha sido hecho libre y libremente acepta este acuerdo. Pero Adán y Eva no cumplieron su parte del pacto y tuvieron que alejarse del Edén perdiendo para ellos y para sus descendientes la comunión con Dios y el don de la inmortalidad. 

En estos gestos de Dios con la humanidad se ve cómo Él quiere hacerla partícipe de su vida divina. Ante la desobediencia de Adán, Dios presenta otro pacto (en este caso al pueblo de Israel), al que el pueblo elegido responderá con infidelidad. Continuaremos tratando este tema.

Añado unas preguntas de reflexión y comentario a este pacto primero. 

- Teniendo en cuenta el número 2 de Lumen Gentium, explica con tus palabras cuál era el plan de Dios con respecto a la humanidad.

- ¿Qué consecuencias tiene considerar la Iglesia como designio de Dios y no solo una institución humana?

- ¿De qué manera une este número el Antiguo y el Nuevo Testamento?

Relaciona este número de Lumen Gentium con la misión evangelizadora de la Iglesia. 

Incluye, a modo de comentario, qué te aporta a ti personalmente esta visión de la Iglesia que ofrece LG 2, en la forma en que entiendes y vives la fe y tu manera de considerar a la Iglesia como institución.

domingo, 22 de febrero de 2026

INTRODUCCIÓN A LAS CARTAS A LOS CORINTIOS

 


Pablo llegó a la ciudad de Corinto a finales del año 50 y permaneció allí en torno a un año y medio según nos narran los Hechos de los Apóstoles en el Capítulo 18. Como consecuencia de la predicación del apóstol, surgió en Corinto una comunidad con numerosos miembros procedentes de muchas nacionalidades donde predominaba la clase social baja. Esto lo sabemos por el Capítulo 1 de la Primera Carta a los Corintios.


El ambiente que se vivía en esta ciudad era de corrupción en general, sobre todo a nivel moral y social, lo que generaba muchas dificultades para aquellos cristianos que comenzaban su andadura en comunidad. El cristianismo chocaba también con la cultura griega por lo que esta comunidad de Corinto causó muchos problemas a San Pablo. 

Se cree que tuvo que permanecer en Corinto un total de dos años y medio y posteriormente a esta estancia personal surgió una relación de tipo epistolar.

Se cree que Pablo escribió cuatro cartas. La primera es anterior a nuestra Primera Carta a los Corintios. Fue escrita en el año 55 desde Éfeso. En esta carta Pablo establecía los principios cristianos para solucionar los problemas relacionados con la inmoralidad que reinaba en la ciudad. Hubo mucha división y discordia y Pablo reaccionó enviando a Timoteo; poco después escribió nuestra primera carta actual.

La segunda carta es la primera que conservamos. Esta carta no resolvió todos los problemas porque la autoridad de Pablo se discutía entre algunos miembros de la comunidad. Entonces Pablo fue personalmente, pero la situación tampoco mejoró. Esto se narra en el segundo capítulo de la Primera Carta a los Corintios.

Pablo envió a Tito, quien llevó una carta personal del Apóstol de los gentiles, la carta de las lágrimas. Este episodio se encuentra narrado en el segundo capítulo de la Segunda Carta a los Corintios. Esto pareció arreglar las cosas; la autoridad de Pablo fue aceptada, aunque continuaba teniendo algunos detractores. Posteriormente Pablo volvió a enviar a Tito con dos hermanos y fueron los portadores de lo que es nuestra Segunda Carta a los Corintios. Esto se narra en el capítulo 8 de la Segunda Carta a los Corintios.


Resulta muy difícil afirmar si las otras cartas se hallan incorporadas en nuestra Primera y Segunda cartas o se perdieron.

Las cartas a los corintios que conservamos comparten algunas características generales. Fueron provocadas por unas circunstancias muy concretas, pero Pablo recurrió a principios teológicos para resolver estos problemas.

Lo histórico o biográfico se halla al servicio del anuncio del Evangelio. Esto quiere decir que no siempre hay una reconstrucción exacta de lo que ocurrió y de las circunstancias que tuvieron lugar. De cualquier forma, son un documento de alto valor para el conocimiento del cristianismo primitivo. 

Las Cartas a los Corintios junto con la Carta a los Gálatas exponen de una manera muy ilustrativa la personalidad de Pablo. A nivel literario, en la primera carta, Pablo se expresa con serenidad, escribe con sencillez y profundidad, con ternura y también con ironía, con indignación y con amor. En la segunda carta, Pablo refleja su estado de ánimo; se encuentra conmovido por las circunstancias, por eso hace alusiones un tanto oscuras, utiliza construcciones gramaticales complejas y también se encuentran muchas interrupciones. 

Después de leer esta introducción a las Cartas a los Corintios, y con el texto de las Cartas como referencia, responde y reflexiona las siguientes preguntas:

- ¿Qué puede indicar la necesidad de redactar varias cartas y realizar visitas sobre la relación entre Pablo y la comunidad de Corinto?

- ¿Qué problemas concretos intentaba resolver Pablo en sus cartas? Justifica la respuesta utilizando el texto de las Cartas e incluyendo la cita.

- ¿Cómo se refleja la personalidad de Pablo en la primera y en la segunda carta a los Corintios? Incluye citas de las Cartas.

Incluye un comentario personal que responda a las siguientes cuestiones:

¿Qué nos enseña la actitud de Pablo sobre el modo de acompañar a las comunidades con problemas? 

¿Por qué crees que Pablo insiste tanto en la unidad dentro de una comunidad tan dividida?

¿Qué aspectos de la comunidad de Corinto te recuerdan a situaciones actuales en la Iglesia o en tu entorno?

domingo, 18 de enero de 2026

EL EVANGELIO DE SAN MARCOS VI: LOS SEGUIDORES DE JESÚS

Puedes leer la primera parte al evangelio de Marcos aquí y la segunda parte de la exposición aquí.

Tercera parte.       Cuarta parte.    Quinta parte. 

Continuamos con la explicación del Evangelio de San Marcos.

Marcos menciona dos grupos de seguidores: los discípulos y los Doce. Son dos grupos que están relacionados pero el evangelista los separa; los discípulos son un grupo muy amplio y de este grupo fueron elegidos los Doce.

Ambos grupos tienen características comunes. Están al servicio del Reino; han sido llamados para seguir a Jesús, con lo que se han identificado con su misión al servicio del Reino y a estar unidos a Jesús y también entre ellos. Forman una fraternidad que viene a ser un signo de lo que Jesús pretende.

La segunda característica es el conocimiento que tienen de Jesús: todos tienen que aprender del Maestro al que siguen; tienen que reconocer a Jesús como Mesías enviado por Dios y también deben conocer que Jesús es el Hijo de Dios, la divinidad de Jesús. A este segundo objetivo no pudieron llegar durante el ministerio público de Jesús. 

El grupo de los Doce tiene unas características propias. Son un signo especial que revela el que Jesús se presenta como Mesías. Han sido llamados de manera libre sobre todo para estar con él y también tienen una misión especial; son testigos y enviados especiales, que comparten la misma misión de enviados a proclamar el Reino. Entre los Doce hay aspectos positivos y negativos; aquí se ve que personifican tanto lo que se ha de hacer por parte de todos los discípulos como lo que se ha de evitar. Han recibido una tarea especial que la realizan en virtud del poder que Jesús les ha dado.

Pedro, Santiago y Juan aparecen en el Evangelio de San Marcos como prototipo de los Doce. Son testigos de Jesús con unas experiencias especiales, como la transfiguración o la oración en Getsemaní, pero no van a terminar de comprender tampoco, al igual que el resto y huirán al final.

Pedro ocupa un lugar preeminente entre todos los discípulos. Después de Jesús, es la persona más relevante en el Evangelio de San Marcos. Aparece como portavoz y representante del grupo manifestando lo que hacen o piensan los demás. Se observa que el comportamiento de Pedro se puede entender a veces como positivo y en otras ocasiones como negativo. 

De cualquier forma, la distinción de los dos grupos no significa separación; lo importante es que todos los discípulos han de comprender y asumir el camino de Jesús, su muerte y resurrección y cuando vean al resucitado se convertirán en verdaderos testigos.

Mediante la presentación de los discípulos, San Marcos ofrece su visión de la Iglesia como realidad escatológica porque nace como signo del Reino que ya ha comenzado con la actividad de Jesús y esta realidad que se observa en la Iglesia tiende a la salvación por medio de Jesucristo. Es también una realidad cristológica donde Jesús es el que llama a formar parte de ella y consiste en seguirle como discípulos, en convertirse en su familia haciendo la voluntad de Dios. Igualmente es una realidad misionera porque, por una parte la iglesia significa la presencia del Reino y por otra parte ha de ser testigo y colaborar con la obra de Jesús dando testimonio con palabras y obras.

Teniendo en cuenta el texto del Evangelio de San Marcos, responde a las siguientes preguntas. Las puedes entregar a modo de comentario o respondiendo cada una por separado:

- ¿Qué intención teológica puede tener Marcos al distinguir entre “los discípulos” y “los Doce”? ¿Qué aporta esta distinción a su visión de la Iglesia?

- ¿Cómo se manifiesta en el Evangelio de Marcos que ambos grupos están “al servicio del Reino”? Cita episodios concretos.

- ¿Cómo presenta Marcos el proceso de comprensión —y de incomprensión— de los discípulos respecto a la identidad de Jesús?

- ¿Qué escenas del Evangelio muestran que los discípulos no alcanzan a comprender plenamente la divinidad de Jesús durante su ministerio público?

- ¿Por qué crees que Marcos insiste tanto en la dificultad de reconocer a Jesús como Hijo de Dios? ¿Qué mensaje transmite a la comunidad cristiana?

- Analiza la figura de Pedro en Marcos: ¿Cómo se combina su liderazgo con su fragilidad? ¿Qué enseñanza transmite esto sobre el liderazgo en la Iglesia?

- ¿Cómo se expresa en el Evangelio la idea de la Iglesia como “realidad escatológica” y “signo del Reino”?

Añade a tu comentario la respuesta a la siguiente pregunta, de carácter más personal:

- ¿Cómo entiendo hoy la Iglesia como signo del Reino? ¿En qué experiencias concretas lo he percibido?

domingo, 28 de diciembre de 2025

LA CRISTOLOGÍA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO (S. XIII)

 


Santo Tomás de Aquino aborda la cristología en la Suma Teológica después de exponer la doctrina sobre Dios y sobre las criaturas. Se centra la atención en la figura del Salvador, en la unión hipostática, en la persona del Verbo y en los principales rasgos de su naturaleza humana. Se estudian también las consecuencias de esta unión, en concreto las referentes a Cristo, a su ser, a su querer y obrar y su relación con el Padre. Después se explican las consecuencias para la salvación, es decir, todos los misterios de la vida de Cristo desde su nacimiento a la pasión y muerte y desde la resurrección a la parusía.

Se trata de una sistematización en donde se expone todo lo que entonces se podía decir sobre Cristo, de manera rigurosa a la luz de la fe. Los recursos utilizados por Santo Tomás son la argumentación racional con la técnica de la quaestio con el fin de ofrecer una exposición científica de la teología y poder entender las causas últimas, con lo que a la razón se le deja mucho espacio. Se encuentran partes en las que todo está basado en la revelación pero hay otras en las que la argumentación es más de tipo racional con hipótesis y razonamientos.

Algunos temas cristológicos tratados en la Summa son la gracia de la unión por la que la humanidad de Jesús fue asumida por la persona del Verbo, la doctrina sobre el conocimiento humano experimental de Cristo, la actividad meritoria de Cristo o los misterios de la vida de Jesús. En estos últimos no realiza una profundización especulativa sobre ellos sino que hace una lectura teológica de la vida histórica de Jesucristo y permite enlazar la teología con la historia y con la liturgia. Es una exposición del desarrollo temporal de la existencia de Jesucristo.

Aunque Santo Tomás utiliza el razonamiento especulativo para su exposición, este tiene lugar respetando el dato revelado; se constata que el sentido de la tradición y las soluciones que ofrece a las cuestiones que plantea son muy ricas y denotan un gran equilibrio en su planteamiento. Hay que tener en cuenta que esta cristología se escribe en la Edad Media y tiene una serie de carencias típicas de su tiempo pero no deja de ser una referencia para la teología y la cristología.

Aquí os incluyo el enlace a la IIIª Pars de la Summa Theologiae, donde se encuentra la exposición de la cristología de Santo Tomás.  

Teniendo en cuenta este texto de la Summa, responde a las preguntas siguientes:

- ¿Cómo explica Santo Tomás la conveniencia de la Encarnación? ¿Por qué considera que era “apropiado” que el Verbo se hiciera carne?

- ¿Qué razones ofrece Tomás para afirmar que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre? Explica brevemente cada una.

- ¿Cómo distingue Tomás entre “naturaleza” y “persona” y por qué esta distinción es clave para comprender a Cristo?

- ¿Cómo explica Tomás que la Pasión de Cristo tiene valor redentor? ¿Qué elementos considera esenciales?

- ¿Qué aspecto de la presentación que hace Santo Tomás sobre Cristo te resulta más significativo para tu propia fe? Explica por qué.

domingo, 21 de diciembre de 2025

PREFIGURACIÓN DE LA IGLESIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

 


La realidad de la Iglesia como Comunidad de creyentes en Cristo precede a la reflexión teológica que se ha realizado sobre ella misma posteriormente. La iglesia primitiva ofrecía a sus miembros una imagen determinada antes de que pudiera quedar reflejada en los escritos del Nuevo Testamento, junto a los testimonios de su existencia, comprensión y las expresiones de una reflexión creyente que, posteriormente, nos han permitido trazar una imagen de la Iglesia de aquellos días y que es la que encontramos en tratados y estudios de distintos tipos.

¿Cómo se entendía la iglesia a sí misma en aquellos momentos en que surgió? Es indudable que la iglesia de Cristo es una realidad del Nuevo Testamento. La entrada del Mesías en la historia de la salvación presupone la realización del misterio del Verbo hecho carne y de su misión salvadora en el mundo junto con la efusión del Espíritu Santo. 

Pero la revelación del misterio cristiano se ha realizado en el curso de la historia de la salvación con lo que podemos decir que la Iglesia de Cristo ha sido prefigurada y preparada en la existencia del pueblo de Israel; entonces, antes de entrar a analizar los escritos del Nuevo Testamento vamos a ver los del Antiguo Testamento para señalar los puntos de la prefiguración de la Iglesia que en él se contienen.

Los primeros cristianos se consideraron descendientes de Abraham y de los patriarcas, herederos de la alianza con el pueblo elegido. Sin embargo, la Iglesia nace del eterno designio de Dios y hunde sus raíces más allá del pueblo elegido. En la Constitución Dogmática Lumen Gentium se dice que la Iglesia no ocupa un espacio más o menos extenso en la historia de la humanidad sino que la abarca en su totalidad, desde Adán hasta el último elegido. La iglesia es la humanidad llamada a una especial comunión con Dios mediante una misteriosa participación en su vida divina en el seno de la Trinidad (Lumen Gentium, 1). 


Dios ha realizado unos gestos extraordinarios entre los que podemos destacar tres: el pacto inicial con Adán y Eva, la alianza con Israel y el nuevo pacto con el nuevo pueblo de Dios. Este último pacto no cancela los dos primeros sino que los presupone, los ratifica y completa. Y los dos primeros prefiguran y preparan el tercero,  la voluntad de Dios de hacer a la humanidad partícipe de su propia existencia. El hecho de que haya varios pactos fue necesario a causa de la desobediencia de Adán y Eva y de la infidelidad de Israel. 

En las próximas entradas dedicaremos un espacio a los dos primeros pactos para poder entenderlos mejor y llegar a una mayor comprensión de la Iglesia en los momentos en que surgió. 

martes, 4 de noviembre de 2025

LA PRIMERA CARTA A LOS TESALONICENSES

 

La Primera Carta a los Tesalonicenses se considera el primer escrito de lo que hoy conocemos como Nuevo Testamento. Fue escrita en torno al año 50-51 d. C.

Pablo escribe desde Corinto, en donde hay muchos problemas en la comunidad. Los judíos continúan su intento de desacreditarlo; existen restos de costumbres paganas en los hermanos y además les preocupa el tema de la vida eterna, se preguntan qué hay después de la muerte.

Pablo lanza una mirada retrospectiva a la predicación que realizó en Tesalónica y después rechaza las acusaciones de los judíos. La segunda parte de la Carta se compone de exhortaciones y enseñanzas. 

El Evangelio es presentado con el anuncio de un hecho, el de Jesús resucitado de entre los muertos que vive y nos salva. Creer en el Evangelio es reconocer la acción del Espíritu en nuestras vidas, convertirse al Dios vivo, saber que Dios nos llama a su reino y a su gloria. La predicación del Evangelio exige tres actitudes fundamentales: la fe, el amor y la esperanza; La fe es respuesta a la acción previa de Dios, impulsa la caridad práctica y la fuerza de la fe se manifiesta en el amor.

Con respecto a la vida eterna, el cristiano debe estar seguro de su futuro posterior a la muerte: vivirá en el Señor.

Pablo escribe a la iglesia de Tesalónica y se constata que la palabra Iglesia apunta ya al nuevo pueblo de Dios o la iglesia universal. 

sábado, 11 de octubre de 2025

LA CRISTOLOGÍA DE SAN ANSELMO (S. XI-XII)

 


La cristología de San Anselmo se centra en la actividad salvífica de Jesús: Jesús es Salvador y es Dios y hombre porque solo alguien que fuese Dios y hombre estaba en condiciones de salvar a la humanidad del pecado.

El punto de partida de su teoría de la redención es el pecado como ofensa contra Dios y que exige una reparación, que comprende o bien la satisfacción de la ofensa o un castigo. El hombre es incapaz por su finitud de reparar la ofensa a Dios con lo que debería padecer la pena, pero no es razonable que Dios deje que se pierda el hombre, de ahí la misión redentora de Jesús que puede reparar en lugar del hombre y puede ofrecer una reparación de valor infinito. Cristo ha llevado a cabo esta reparación; la ofreció libremente con su muerte y esta es la verdadera razón por la que Dios se ha hecho hombre.

Esta explicación de San Anselmo tiene aspectos positivos y negativos. Entre los positivos, destaca el que deja a un lado otras teorías que veían la redención como un rescate que Cristo debía pagar a Satanás para que éste renunciase a su dominio sobre la humanidad. Para San Anselmo, la reparación es debida a Dios. También el método de estudio es racional, apoyándose en razones sólidas e intentando demostrar racionalmente la validez de la enseñanza de la fe sobre la redención. Esto es una innovación de los procedimientos teológicos tradicionales; es la teología dialéctica, que parte de los datos de la fe e iniciará el desarrollo de la escolástica.

En la elaboración teológica de San Anselmo subyace la concepción cristológica tradicional: Jesucristo es el Hijo de Dios hecho carne, verdadero Dios y hombre y su naturaleza humana está unida a la divina en la única persona del Verbo. Se percibe también una relación entre cristología y soteriología. 

Entre los aspectos negativos, la salvación parece centrada en la pasión y muerte en la cruz y no en el misterio Pascual en su integridad. Subordina la Encarnación a la redención del hombre al poner en primer plano el pecado y la necesidad de la reparación y con ello se pierde de vista la enseñanza de la revelación que explica la Encarnación por el designio de Dios de crear todas las cosas en Cristo y de realizar en él  una salvación que va más allá de cualquier expectativa humana.

De cualquier forma, la reflexión de este autor se considera fundamental; su concepción centrada en el pecado ha tenido eco incluso en autores del Siglo XX.

domingo, 5 de octubre de 2025

CONCLUSIONES SOBRE EL ORIGEN Y FUNDAMENTO DE LA IGLESIA


A lo largo de varias entradas se ha expuesto el tema del origen y fundamento de la Iglesia. 



Según lo expuesto, se puede hablar de una fundación gradual y de un proceso que nace de la dinámica de la historia de la salvación; una fundación que se encontraba prefigurada en la creación, preparada en la historia de la Antigua Alianza, instituida por las obras del Jesús histórico, culminada en la cruz y resurrección y establecida definitivamente con el envío del Espíritu Santo.

Dentro de todos estos hechos, la cruz y la resurrección de Jesús son el fundamento de la Iglesia porque la muerte de Jesús inaugura la Nueva Alianza, sellada con su sangre y la Pascua reúne a los discípulos, que se hallaban dispersos y atemorizados y los transforma en testigos, enviados a proclamar la buena noticia a todos los pueblos.

La Fundación de la Iglesia se consuma el día de Pentecostés cuando los discípulos se encontraban reunidos con las puertas cerradas por miedo a los judíos y recibieron el Espíritu Santo que es principio vital de la Iglesia.

domingo, 28 de septiembre de 2025

EL ESPIRÍTU SANTO, COFUNDADOR DE LA IGLESIA

 


Llegamos a la última entrada de esta serie que hemos denominado "origen y fundamento de la Iglesia". Para que todo lo comentado en estas entradas sobre el origen y fundamento de la Iglesia sea realidad es necesario el don del Espíritu. Hay algunos autores que lo llaman el "cofundador de la Iglesia" porque ha actuado de una manera particular en la humanidad y en la vida de Jesús.

El relato de Pentecostés narra como el Espíritu prometido se derrama sobre los Apóstoles y también San Pablo explicará que la relación entre Cristo y El Espíritu hace posible la resurrección y la experiencia de la presencia vital del resucitado.

Con el don del Espíritu se realiza plenamente la revelación de Jesucristo, que pertenece a la Iglesia como el lugar de su eficacia y actualización; la fe cristiana ha destacado siempre una relación fundamental entre el Espíritu Santo y la Iglesia.

En la comunidad cristiana primitiva conducida por el Espíritu se realiza el paso decisivo del pueblo escogido a los paganos. Lo que anima a los apóstoles a dirigirse a los paganos es que la fe exige ser proclamada, la fe fundada en la salvación de Jesús relativizando las instituciones de Israel.

El rechazo de Jesús por los sectores del judaísmo contribuirá a la entrada de los paganos sin someterlos a una iniciación propia del mundo hebreo. Esta decisión se tomó en el Concilio de Jerusalén y conducirá a una Iglesia constituida por cristianos procedentes del paganismo con la ruptura entre el verdadero Israel y el judaísmo.

martes, 23 de septiembre de 2025

EL EVANGELIO DE SAN MARCOS (V): LA NATURALEZA DEL REINO DE DIOS

 



Puedes leer la introducción aquí y la primera parte de la exposición aquí.

Segunda parte.       Tercera parte

El Dios que ha comenzado a reinar y que Marcos presenta, es un Padre que crea un mundo de hijos que aceptan esta nueva relación paterno-filial con él. Todos somos pecadores, luego la acción divina tiende, en primer lugar, a perdonar los pecados y a transformar el corazón. Esto explica la actuación de Jesús, incomprensible para sus contemporáneos, que en vez de traer fuego sobre los pecadores, trae perdón, come con ellos y los llama a su seguimiento. 

El Reino es una realidad presente y futura. Comienza en este mundo en donde ha irrumpido el tiempo de salvación pero lo trasciende y se consuma en el mundo de Dios. El Antiguo Testamento fue el tiempo de la promesa y con Jesús ha comenzado su cumplimiento. 

Los protagonistas del Reino son Dios y Jesús. Dios es el todopoderoso, el creador del mundo y Jesús se vincula a él de una forma especial y única. Por eso se le atribuye el título de Hijo de Dios, ya que en la tradición judía "hijo" implicaba una elección especial por parte de Dios. 

Marcos muestra también que Jesús tiene un carácter divino viviendo una existencia humana. Por ejemplo, Jesús tiene su nombre histórico; tiene reacciones humanas: se indigna, se sorprende, mira con cariño... ; es el siervo de Yahvé, habla en parábolas para ayudar a comprender y aunque comienza su misión con multitudes, le fueron abandonando, culminando su obra solo, incomprendido y abandonado. A la persona solo se le pide recibirlo, una colaboración que consiste en dejarse transformar por Dios, exige reconocer la propia pobreza y realizar todo aquello que favorece esta relación de filiación y fraternidad.

La proclamación del reino consta de palabras y signos. Los signos que realizó Jesús tenían como finalidad explicar su obra, comenzarla y garantizar su pleno cumplimiento en el futuro. Entre ellos se encuentran los milagros (exorcismos, curaciones y milagros sobre la naturaleza), el perdón de los pecados y las vocaciones en el seguimiento del Señor.

Ante todo esto Marcos subraya la actitud de admiración por parte del pueblo y esto invita al lector a admirarse y a plantearse algunas preguntas: ¿Quién es Jesucristo? ¿Qué es esto que realiza? todo ello como paso previo a la fe.

martes, 16 de septiembre de 2025

LA CRISTOLOGÍA EN LA ESCOLÁSTICA

 


El período de la escolástica se desarrolló durante la Edad Media, principalmente entre los Siglos IX al XIV. Tuvo varias etapas: una primera o temprana, otra de apogeo en el Siglo XIII y la tercera de declive con el surgimiento de la filosofía moderna.

La cristología de la escolástica se caracteriza por una profundización de la doctrina tradicional sobre Cristo mediante el recurso a las categorías aristotélicas. 

Después del Concilio de Constantinopla III (680-681) no se encuentran intervenciones de valor; las reflexiones se habían estancado. Surgió una vuelta a la teología de los misterios de la vida de Jesús pero la lectura del Nuevo Testamento realizada según los criterios de la época carece de perspectiva histórica y comienza a apreciarse la preocupación por un modelo más sistemático.

Mientras que en el periodo de la Alta Edad Media la teología consistía predominantemente en la lectura de la Biblia (lo que se llamó la lectio divina), el estudio de los documentos conciliares y los escritos de los Padres, posteriormente se va a  proceder a una profundización filosófica de la enseñanza de siglos anteriores. Esa profundización la realizarán algunos teólogos mediante la pura razón mientras que otros lo harán con la razón iluminada por la fe. El equilibrio se conseguirá en el periodo de la escolástica cuando se generalice el recurso al segundo procedimiento y se desarrollará también la preocupación sistemática que llevará a intentar una exposición orgánica de la cristología.

Esta preocupación sistemática había aflorado ya en Oriente en el siglo VIII con San Juan Damasceno. Él recapituló la enseñanza cristológica de la tradición ampliando el marco a la historia de la salvación pero en esta teología oriental no se dio una evolución paralela a la de la escolástica sino que habrá un estancamiento que durará hasta el siglo XIV.

En Occidente la doctrina sobre la identidad de Cristo no experimentó un desarrollo sustancial; se profundizó la doctrina de la redención, la del conocimiento humano de Jesús y el motivo de la Encarnación. Destacarán las figuras de San Anselmo y Santo Tomás de Aquino, de las que trataremos más adelante.


Preguntas para comentar:

-¿Por qué crees que la filosofía escolástica intenta armonizar fe y razón?

- ¿Qué importancia tiene la Encarnación dentro del pensamiento escolástico?

Para comentar esta pregunta, consulta la Summa Theologiae, III, q.1 a.1

- ¿Qué elementos de la cristología escolástica pueden seguir siendo significativos hoy? Escoge una cuestión y un artículo de la Parte III de la Summa Theologiae y comenta esta pregunta  con tus palabras.

jueves, 11 de septiembre de 2025

ORIGEN Y FUNDAMENTO DE LA IGLESIA V: LA RESURRECCIÓN DE JESÚS

 


Tal y como estamos viendo en estas entradas, toda la vida de Jesús constituye un proceso histórico que conduce al nacimiento de la Iglesia: El Reino de Dios que es proclamado por Jesucristo, la comunidad de discípulos convocada por él, la institución de los Doce y la última cena fueron elementos determinantes en este proceso que culminó con los acontecimientos de su muerte, resurrección y posteriormente Pentecostés.

Sin embargo, solo se puede hablar de la Iglesia en plenitud después de la muerte de Jesucristo, cuando el grupo de sus discípulos se reúne de nuevo para constituir lo que sería la comunidad cristiana. Es en este momento cuando Jesús se manifiesta como Mesías y Señor y es reconocido como tal por los discípulos, cuando se puede hablar de fe cristiana. Aquí es donde se da el paso del Jesús que predica y proclama el Reino al Jesús que es predicado y anunciado por otros.

Con la experiencia de la resurrección cambia la actitud en los Doce; se convierten en testigos de la resurrección no solo con sus palabras sino también con su vida, porque se han encontrado con el resucitado. Es aquí de donde brota la misión que se les confía de bautizar y hacer discípulos y la dimensión eclesial del anuncio de la resurrección.

Es a partir de la resurrección cuando se reconstruye el grupo de los Doce y comienza la manifestación histórica de la Iglesia. La resurrección es, por tanto, fundamento de la Iglesia porque se hace realidad la fe cristiana, la fe en Jesús como Cristo y señor.

domingo, 7 de septiembre de 2025

EL EVANGELIO DE SAN MARCOS (IV)

 

Puedes leer la introducción aquí y la primera parte de la exposición aquí.

Segunda parte

El Evangelio de San Marcos pretende contar una historia, la de Jesús de Nazaret, pero es una historia a nivel teológico cuya fuente de inspiración es el Antiguo Testamento, especialmente lo que se conoce como el Segundo Isaías o Deuteroisaías (Is 40-55). Lo que crea el evangelista Marcos es una catequesis narrativa donde expone tradiciones sobre la figura de Jesús. Se le puede considerar como el primer catequista cristiano.

Jesús se presenta como "el evangelizador" que proclama el Reino. Marcos utiliza siete veces la palabra Evangelio; para él, el Evangelio es Jesús y su obra, el Hijo de Dios que ofrece la salvación. Jesucristo recibe el Espíritu y Dios le proclama Hijo, Siervo y Profeta. 

Lo primero que Jesucristo realiza es enfrentarse a Satanás y vencerle y su principal acción va a ser despojarse de todo y cumplir las promesas hechas por Dios; el Reino ha irrumpido y hemos de responder con la conversión y la fe.

Otra acción que lleva a cabo Jesucristo es reunir a sus discípulos como símbolo del nuevo pueblo y del carácter comunitario del Reino. Enseña con autoridad mostrando su poder sobre el maligno, liberando a un endemoniado y curando enfermos. El Reino es una fuerza que crea al nuevo pueblo de Dios y destruye la muerte.

lunes, 4 de agosto de 2025

EL CONCILIO DE CONSTANTINOPLA III

 

Después del Concilio de Constantinopla II, la cristología afronta otros problemas como el conocimiento humano en Cristo y la presencia en él de dos voluntades, la divina y la humana, junto con dos naturalezas unidas en una única persona y la perfección de la inteligencia y de la voluntad humana de Jesús.

El conocimiento humano de Cristo se había resuelto en los primeros siglos tanto en Antioquía como en Alejandría. Se admitía que ese conocimiento, debido al rebajamiento del Verbo, tenía que ser limitado. Más adelante esta postura (denominada agnoetismo) fue condenada por el patriarca de Alejandría, Eulogio y por San Gregorio Magno.

Sobre la voluntad humana de Jesús, había muchos pasajes bíblicos que presentaban a Jesús como alguien que toma decisiones, que quiere hacer la voluntad del padre  o que aprende a obedecer a través del sufrimiento y planteaban el problema de una doble voluntad, divina y humana. Se dijo que en Jesús había que admitir una única actividad al mismo tiempo divina y humana. Esto se denominó monoenergismo, pero se abandonó enseguida esta postura porque no resolvía el problema.

Sobre la voluntad de Cristo, se adoptó la posición monotelita, que afirmaba en Jesús una única voluntad, la divina. Pero se fue imponiendo la posición ditelita, que afirmaba en Cristo la existencia de dos voluntades, una divina y otra humana.

La reacción contra el monotelismo comenzó con Máximo el Confesor y el Concilio Lateranense en el 649. Este Concilio afirmó el Símbolo de Calcedonia añadiendo que en Cristo hay "dos voluntades, la divina y la humana y dos actividades naturales, la divina y la humana de modo que él quería y realizaba nuestra salvación a la vez de modo divino y humano”. Aquí se presentan las dos naturalezas del Concilio de Calcedonia y una afirmación relativa al obrar concreto de Jesús, que afronta la pasión y la muerte por nuestra salvación.


El Concilio de Constantinopla III  (681) promulgó conclusiones a modo de compendio de la enseñanza cristológica de los concilios precedentes; las dos voluntades de Cristo “no son contrarias y que la humana está sujeta a su voluntad divina y omnipotente”.  Aún así los problemas no se resolvieron del todo pero en la Iglesia se había encontrado ya una formulación común que servirá de plataforma para otras profundizaciones. 

Este consenso durará casi un milenio hasta que con los cambios sociales y culturales se vea necesario volver a las fuentes bíblicas y patrísticas para reformular y enriquecer la enseñanza cristológica, para responder mejor a los interrogantes del hombre moderno.

sábado, 2 de agosto de 2025

ORIGEN Y FUNDAMENTO DE LA IGLESIA IV: LA ÚLTIMA CENA

 


La última cena se considera una etapa muy importante dentro del proceso de constitución de la Iglesia puesto que hay una estrecha relación entre la Iglesia y la cena del Señor, celebrada por las primeras comunidades cristianas según el mandato del propio Jesús. Por ello, hay algunos autores que consideran la última cena como un verdadero acto fundacional de la Iglesia.

La última cena no se puede considerar una comida en el sentido amplio del término; según el testimonio de San Pablo en 1 Cor 11,28, insiste sobre la necesidad de examinarse antes de participar en la cena, para poder comer dignamente el cuerpo y la sangre del Señor.

Hay cuatro relatos de la cena en el Nuevo Testamento: en Mateo 26, Marcos 14, Lucas 22 y Primera Carta a los Corintios 11. Todos ellos coinciden en lo esencial, lo que corrobora el sentido de la última cena del Señor.

En la cena Jesús relaciona sus palabras y sus gestos con su propia persona, que se encuentra ante su muerte inminente; identifica el pan y el vino con su cuerpo y su sangre y de esta forma vincula la cena con su muerte interpretándola como sacrificio por muchos y como comunión con él, una comunión que supone la participación en su vida.



Las palabras y los gestos realizan simbólicamente su propia muerte y el establecimiento de la Nueva Alianza. La alianza del Sinaí se pactó entre Dios y su pueblo mediante un sacrificio y el sacrificio de Jesús se ofrece como mediación en el momento del nuevo pacto entre Dios y los hombres. La celebración de la Pascua judía era la renovación de la alianza primitiva, que en la última cena queda sustituida por la Nueva Alianza. A diferencia de la antigua, esta Nueva Alianza representa un tipo de relación con Dios no basado en una ley externa sino fundado en el corazón. Por tanto, el antiguo pacto y su sustitución por otro es algo nuevo no solo en el tiempo sino también en el contenido.

La cena de Jesús celebra la liberación y la alianza pasadas y hace presente la salvación realizada en su propia vida y muerte y apunta hacia el acontecimiento de la llegada del Reino de Dios; da origen a un nuevo pueblo capaz de pactar con Dios de un modo nuevo. Jesús ha pensado en una comunidad de creyentes unidos a él más allá de su muerte, ha querido llamar a la comunión con él y hace a sus discípulos partícipes de la salvación.

Los discípulos representan a la comunidad que entrará en el Reino de Dios, que surge gracias a la entrega que Jesús hace de sí mismo. Por tanto sus discípulos son aquellos que están dispuestos a participar de su destino y a continuar su misión después de su muerte, anunciando la buena noticia del Reino y sirviendo a los hermanos con una disposición y entrega totales.

miércoles, 30 de julio de 2025

EL EVANGELIO DE SAN MARCOS (III)


Continuamos con la exposición del Evangelio de San Marcos.

Puedes leer la introducción aquí y la primera parte de la exposición aquí.

En este post explicamos la manera en que se muestra cómo Jesús es el Mesías en este Evangelio (Mc 8, 31- 16, 8). Jesús explica, teniendo en cuenta el camino que tiene que seguir hacia Jerusalén, como es su mesianismo: de muerte y resurrección. Al igual que en la primera parte, distinguiremos tres secciones.

En la primera sección aparece una catequesis sobre la pasión, muerte y resurrección (Mc 8, 31- 10,52).

Jesús va caminando por Galilea y se dirige a Jerusalén anunciando su muerte y resurrección. Esta sección contiene tres anuncios de la pasión, muerte y resurrección seguidos por la incomprensión de los discípulos y una serie de enseñanzas éticas en donde se pone de manifiesto que solo puede conocer al Mesías quien acepta los valores que promulga Jesús.

La segunda sección es un prólogo de la pasión (Mc 11-13).

En esta sección se narra la actividad de Jesús en Jerusalén durante tres días; va proclamando su anuncio del reino en la ciudad y con esto se encuentra una explicación de porqué desean matarle.

La tercera sección es la pasión, muerte y resurrección  (Mc14,1-16,8)

Esta sección es la narración más importante de toda la obra, que es el relato de la pasión, muerte y resurrección y que revela cuál es el mesianismo del Hijo de Dios. Se ve la traición de uno de los suyos, el juicio a Jesús, las negaciones de Pedro, las burlas y la soledad de Jesús en la cruz. Pasado el sábado, se proclama la resurrección: en el sepulcro vacío, ante las mujeres, Jesús ha resucitado y se les encarga decir a Pedro y a los discípulos que le verán en Galilea. 

Pareciera que Marcos ha dejado la obra incompleta, sin narrar ninguna aparición final, a pesar de que conocía la tradición de que Jesús se apareció a Pedro y a los discípulos. Marcos parece invitar al lector a completar el relato con su experiencia personal de seguimiento de Jesús, a superar los temores, ir a Galilea, ver a Jesús y dar testimonio de Él. 

Este es el objetivo de esta catequesis contenida en el Evangelio de Marcos; el evangelista muestra que así es como se puede conocer a Jesucristo.

martes, 15 de julio de 2025

ALGUNAS PECULIARIDADES SOBRE SAN PABLO



En algunas entradas hemos tratado la figura de Pablo, sus viajes y vida en general. Para entender mejor su trayectoria, te recomiendo que leas esta introducción al Apóstol,  un artículo sobre sus primeros añossobre sus viajes y esta otra entrada sobre sus tres viajes apostólicos 

En esta entrada trataremos algunas peculiaridades y curiosidades del Apóstol de los gentiles.

Con respecto a su aspecto físico, aparentemente debió tener algún defecto físico o enfermedad, tal como se pone de manifiesto en la Segunda Carta a los Corintios (2 Cor 10,10). En la Carta a los Gálatas, hace referencia a una enfermedad que podría provocar cierta repugnancia (Gal 4, 13-14).

El único dato que tenemos sobre su estado civil aparece en la Primera Carta a los Corintios concretamente en el capítulo 7. No aparece vinculado a ninguna mujer, pero en aquella época, un rabino o aspirante a rabino debía estar casado antes de los 30 años por razones de respetabilidad y honestidad. Por tanto, en San Pablo solamente cabría la opción del celibato total o haber estado casado y posteriormente enviudar.

Una vez convertido al cristianismo, aparece como un predicador itinerante en las ciudades. Tiene un trabajo como tejedor de lonas para poder mantenerse, aunque a veces acepta ayuda de alguna comunidad. Su actividad principal es la de anunciar el Evangelio y constituir comunidades; una vez hecho esto se sigue ocupando de estas comunidades a distancia y se marcha a otras ciudades a continuar constituyendo comunidades. Aparentemente tuvo un estilo de vida en general bastante austero.

Tenía una fuerte personalidad, de manera que no dejaría indiferente a nadie que entrara en contacto con él. Debió tener adversarios entre los judíos y también entre los cristianos ya que suscitaría simpatías y antipatías por este rasgo de fuerte personalidad.


Pablo estaba educado en la ciudad y utiliza el lenguaje de la vida urbana de su tiempo. Habla poco de la naturaleza y culturalmente el rasgo que más resalta en él es de su cultura helenística junto con su formación rabínica. Se puede decir que está entre estos dos mundos: el judío y el helenístico. Pero su pensamiento y actividad no solamente se pueden explicar por estos dos rasgos, sino sobre todo por su experiencia personal con Jesucristo.

Sus cartas fueron dictadas a amanuenses. Solo al final de algunas de ellas escribe él personalmente algunas líneas. Por eso a veces en sus cartas se encuentra un estilo que parece más un discurso o sermón más que una composición de una carta.

Las cartas responden a preocupaciones concretas; a veces carecen de orden y claridad, pero cuentan con una profunda vivencia y experiencia de Jesucristo y de su mensaje, así como de un toque de humanidad, inteligencia y sensibilidad. Emplea unas expresiones propias de la gente culta de su época pero tampoco llega a utilizar giros lingüísticos complicados.

Hay siete cartas de las que se sabe sin duda ninguna que fueron escritas o dictadas por él: la Primera Carta a los Tesalonicenses, Gálatas, Filipenses, Primera y Segunda Carta a los Corintios y la Carta a los Romanos. Hay tres sobre las que existen algunas dudas en cuanto a su autenticidad directa: Segunda de Tesalonicenses, Colosenses y Efesios, pero se considera que pueden haber sido escritas por un discípulo de Pablo.

Hay otras tres sobre las que se puede afirmar con bastante seguridad que no son de Pablo: Primera y Segunda Carta a Timoteo y Tito, las llamadas cartas pastorales. Pero en cualquier caso, el que sean o no escritos auténticos de San Pablo no influye en su inspiración y canonicidad, que viene dada por otros motivos y no por la autoría Paulina. 

lunes, 14 de julio de 2025

LA CRISTOLOGÍA EN EL SIGLO VI

Durante el Siglo VI surgieron problemas cristológicos nuevos. Continúa presente la cuestión de la unidad de la naturaleza humana y divina de Cristo, así como de la terminología más idónea para expresarla. También surge otra controversia con el tema del conocimiento humano de Cristo, su doble voluntad y actividad. Estos temas se desarrollarán en los concilios de Constantinopla II y III.


El Concilio de Constantinopla II

A mediados del siglo VI se vive un período de fuertes controversias a nivel teológico. Por un lado, se encuentran quienes apoyan el Concilio de Calcedonia pero también están los nestorianos los monofisitas y conviven todas estas visiones. 

Este Concilio observa como objetivo principal interpretar la enseñanza de Calcedonia teniendo en cuenta este clima a nivel teológico. El Canon V del Concilio de Calcedonia establecía que el Verbo de Dios se ha unido a la carne según la subsistencia. El Canon VI precisa que el valor del título Madre de Dios significa propiamente que el Dios Verbo se encarnó y nació de ella. El Canon VII define la expresión calcedonense en dos naturalezas para indicar la diferencia de las naturalezas de Cristo, que permanece también después de la unión realizada sin confusión. Esta diferencia no significa separación en Cristo, sino solo una distinción conceptual: dos naturalezas no significa en modo alguno dos realidades con una subsistencia propia separada cada una.

El Canon VIII indica cómo se pueden conciliar la terminología de Cirilo de Alejandría con la de Calcedonia, intentando reconciliar las diversas corrientes teológicas. Se puede hablar de una sola naturaleza del Verbo de Dios encarnado porque con tal fórmula se quiere decir que de la naturaleza humana y divina en virtud de la unión hipostática se realiza un solo Cristo. 

En lo que concierne al tema de la Unión del Verbo con la naturaleza humana, el Concilio de Constantinopla II recoge la doctrina de Calcedonia: una unión según composición, ó sea, según la hipóstasis, haciéndose eco de la enseñanza conciliar precedente. 

Hay varias figuras que destacan en esta época. Leoncio de Jerusalén concibe la unión entre la divinidad y la humanidad de Cristo en cuanto realizada en la única persona del Verbo y viene a poseer además de las propiedades divinas también las propiedades humanas. Por ello se puede hablar de una cierta "asimetría" de las dos naturalezas de Cristo, ya que la humana no tiene subsistencia propia sino que subsiste en la persona del Verbo. Leoncio concibe erróneamente estas propiedades humanas como algo que completa las propiedades divinas, con riesgo no solo de reducir la humanidad de Cristo a una especie de accidente de la divinidad, sino también de introducir un cambio de estado en la misma naturaleza divina.


Máximo el Confesor enseñaba que Cristo es una única persona y que esta es la persona misma del Verbo, de modo que la naturaleza humana de Cristo resulta unida a él, es decir, subsiste en él. Afirmaba la distinción entre la naturaleza humana de Cristo y la persona del Verbo y por esta distinción era posible plantear la presencia en él de una voluntad y una operación humana y de una voluntad y una operación divina. 


Boecio concibe a la persona como una naturaleza sustancial dotada de mente y de razón y por ello da una definición clásica: la persona es una sustancia concreta racional. De aquí también la imposibilidad de concebir que la naturaleza humana de Cristo no sea persona. Para Boecio la única explicación de la unidad personal de Cristo es la referencia al dato de fe que habría que explicar: Cristo es una sola persona porque si tuviese dos personas no podría ser uno solo. 

Rustico intenta responder a la pregunta qué es la persona. Es una naturaleza humana e individua, en sí misma subsistente. Aplicando esta definición a Cristo era posible dar una explicación de por qué la naturaleza humana de Cristo no es una persona. La naturaleza humana asumida no es persona porque no tiene subsistencia propia sino que la toma del Verbo. La humanidad de Cristo fue creada de esta manera en el acto mismo de la Encarnación con miras a la unión con la subsistencia del Verbo. 

Todas estos reflexiones ofrecen cierta profundización terminológica y una primera evolución en la doctrina de la naturaleza humana de Cristo. Era una época en donde todavía prevalecía una pobreza en el ambiente cultural y de ahí la dificultad del discurso cristológico. Igualmente la atención de la teología estaba puesta en otras áreas, como por ejemplo, el tema de la salvación.